X El regreso del Jefe guerrero del Klan del Lobo

Relato corto de Alejandro Montero
Dedicado a Celia… gracias

-¿Dónde estás Lobo? que te busco y no te encuentro, que te llamo y no respondes… ¿hasta cuándo he de seguir esperando?, regresa con los tuyos, te necesitamos…
Gime entre llantos la joven bruja sobre el pecho del jefe dormido, su corazón de piedra no late, su cuerpo agarrotado, inmóvil.
Su mente perdida en la oscuridad de los senderos recorridos por mundos olvidados…

Despierta de súbito el guerrero en un largo suspiro ahogado, para encontrarse de frente con el rostro de la bruja que le mira sorprendida; la agarra por el cuello y la levanta varios palmos del suelo para llevarla en volandas y estamparla contra la pared de la cueva. Sus ojos cargados de desconcierto e ira.

-¡No puedo res…!
Musita entre dientes la muchacha, mientras se siente desfallecer

-¿Dónde…?
Reclama contrariado el jefe, mientras afloja el nudo que ata el frágil cuello de la mujer

-Estás con nosotros, con los tuyos, en nuestra cueva, en las montañas…
Responde sumisa, recuperando un poco de aliento

-¿Qué…?

-¿No lo recuerdas? la flecha de la cazadora estaba cargada de un potente veneno, rozó tu corazón y lo convirtió en piedra y todo tu cuerpo quedó petrificado, hace ya dos ciclos completos con todas sus lunas, te trajimos a la cueva de nuestros ancestros y aquí te hemos velado, esperando tu regreso

-¡Tú…!
grita el lobo, siente al cálido tacto de la piel de la joven la presión de su sangre galopando por las venas, el palpitar de su corazón acelerado. Olisquea su piel tersa, cargándose del olor a almizcle que emana de la fuente de vida. Excitando en sobremanera al animal que lleva dentro y va regresando a su mundo

Sonríe la muchacha bella
-Mucho han cambiado las cosas desde que marchaste jefe… ya no soy esa niña, soy mujer, muchos quisieron deshojar la roja flor que nació en primavera, pero prudentemente la reserve para mi campeón, sea él quien la disfrute, dame tu esencia Lobo, para que nazca en mí un nuevo ser poderoso

Arranca el macho la ropa que cubre a la hembra, y arremete con violencia tomando la plaza sellada, envistiendo con el ariete toda resistencia, sin atender a ruegos ni súplicas de la niña que se hace mujer de repente

-¡Despacio… despacio! me haces daño, me desgarras por dentro
suplica con dulzura la poseída, contrariada por extremas sensaciones nuevas de dolor y placer nunca antes experimentadas, alcanzando cimas nunca antes coronadas. Gime, grita, se revuelve, se revuelca abrazada a él, agarrándose con piernas y brazos, apretando todo su ser hacia dentro de si

Aúlla el lobo jadeante en un último intento por deshacerse en el interior de ella, inundándola con toda su esencia, antes de empezar de nuevo… para caer agotado, jadeante

-Descansa mi campeador, respira… toma aliento. Como mujer medicina, te diría que no hicieras grandes esfuerzos, todavía estás convaleciente…
Sonríe saciada la hembra, satisfecha por la nueva experiencia, acurrucándose entre sus brazos

El jefe la aparta de un empujón, con ademanes de desprecio
-Aléjate, aléjate de mí

-¿Me amas Lobo?
Pregunta contrariada

-¿Se puede amar y odiar a la misma persona al mismo tiempo?

Se revuelve la loba herida
-No lo sé, pregúntale a tu corazón, quizás él te de la respuesta

Se revuelca la muchacha abrazando al hombre desnudo, busca en unos ojos cargados de fuego
-¿Qué viste en esos mundos Lobo?

-A ti bruja
Se levanta, arrastrando con dificultad su magnífico cuerpo buscando la salida de la caverna. Ocultando un profundo dolor en el corazón que de nuevo late apasionado

-Sal Lobo, tu pueblo te espera, muchos son los que llegaron de lejanos lugares para caminar a tu lado, otros simplemente arrastrados hacia aquí porque no sabían dónde ir y buscaron la protección de las montañas, son tiempos difíciles

Abandona la cueva el guerrero, camina entre su pueblo, Sube sobre la roca, la loba extasiada agarrada a sus piernas, lame su cuerpo, todavía se derrama entre sus muslos el flujo de incontrolables éxtasis

Todos callan, esperando las palabras de su campeador. El jefe guerrero del Klan del Lobo, mira a su pueblo, apenas puede reconocer a un puñado, el resto son refugiados, perseguidos, proscritos, abandonados. Pero todos unidos por un único espíritu. Busca en sus ojos quebrados, en sus miradas perdidas, haciendo suya la angustia, la desesperación, el odio y sed de venganza de todos ellos hacia aquellos que les arrebataron todo lo que un día fueron.
Lloran de hambre los niños pequeños agarrados a los pechos secos de sus madres. Famélicos y hambrientos los mayores, débiles y desmotivados los guerreros. Todos callan esperando las palabras de su guía…

“En este mundo habita todo lo que amo, en este mundo se esconde todo lo que odio. Amo a mi pueblo, a mi Klan, a todos vosotros porque me amáis y amáis aquello que yo defiendo, nuestra cultura milenaria, nuestras tradiciones, las tradiciones de nuestros antepasados, a los espíritus ancestros que caminan a nuestro lado, y la tierra que un día heredamos de nuestros padres y ellos de los suyos, y que los invasores nos arrebataron.
Odio a aquellos que llegaron de lejanos lugares y nos robaron la tierra, mataron a nuestros padres y violaron a nuestras madres, despreciaron nuestra cultura y tradiciones milenarias y escupieron sobre los restos de nuestros espíritus ancestros
Ahora yo les maldigo, y juro ante todos vosotros que derramaré hasta la última gota de su maldita sangre, no pararé hasta que arroje al último de ellos a ese mar de donde vinieron
¡Lucharé por todo aquello que amo y destruiré todo lo que odio! ¡Desafiaré a todo el que se oponga a mi libertad! ¿Quién?, ¿quién estará a mi lado?”

Salta de la gran piedra el líder de la manada para entregarse a los suyos que se agolpan para tocarlo, para abrazarlo y besarle. Las mujeres le adornan con coronas de flores y le besan las manos, los mayores gritan,cantan, bailan y dan palmas, recordando tiempos mejores de gloria y lucha, pronto será la batalla. Los jóvenes guerreros extienden al cielo sus lanzas para dejarlas caer a su paso.

Suenan tambores de guerra

-¿A mí también me protegerás Jefe?
Se revuelve la loba negra, exhausta y pletórica

-Siempre niña, eres lo que más amo

-¿Y también me destruirás?

-Quizás no haga falta, ya lo harán otros…

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