en el jardín de los jazmínes

y mis hadas se hicieron mayores
y mis niñas mujeres
pero el tiempo guardo un instante
en un momento imborrable
de una tarde de verano
en el jardín de los jazmines
a la hora del té de mariposas
llevándolas en su vuelo
a mundos de fantasía
donde los niños nunca crecen

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XIV perdida en el laberinto: en la cima

relato corto de Alejandro Montero
a l@s que elegísteis un Universo nuevo

-quiero… quiero que ilumines este cielo de estrellas desde el lugar en el Universo en el que nos encontramos en este momento
para nadie que quiera venir nunca más se pierda
y un camino para cuando vuelva

en la cima de la montaña más alta de aquel páramo desierto estira la mano la muchacha hacia el cielo
-podrías
se revuelve mimosa de entre sus brazos al bebe va cambiando de forma
destellos deslumbran una figura de luz un hermoso muchacho
embelesada ante visión tan hermosa

-claro
el joven de luz extiende una mano acariciando la de ella dibujando un cielo estrellado
embelesado en la forma que va cambiando éxtasis de sensaciones nuevas que nacen al contacto humano

el cielo se llena de incalculables luceros de colores y destellos
la muchacha se levanta alucinada calcula entre líneas trazando mapas
el joven se sienta en la cima perturbado intentando comprender lo que le está pasando
torrente de emociones desbordan de líquida sangre entre sus venas al palpitar de un corazón humano

-allí allí
grita la mujer emocionada
-allí Sol padre
Luna compañera
allí está la Tierra allí sus mares
mira allí mi Madre

se revuelve ilusionada la muchacha
-estás bien
pregunta preocupada

-sí, no te preocupes, son tantos cambios, tantas sensaciones nuevas
tengo que ir adaptándome y aprendiendo vas demasiado rápido
tengo que adaptarme a tantos cambios
yo vengo de otros lugares somos de otra forma
no sentimos iguales

-Cúando podre verte como eres realmente, y si luego no me gustas
sonríe la muchacha haciendo cábalas entre bromas

-disculpa, relájate, medita, ya seguiremos pintando nuestro Universo
ya habrá tiempo
se pierde la muchacha bella por un instante en la contemplación de aquel punto Sol que parpadea en cántaro rebosante de estrellas
allí…

al lado de su nuevo compañero se sienta
-cuándo te encuentres mejor… he pensado que quiero dos Soles uno más chiquito y cercano y otros más grande y lejano, que uno de luz y otro sombra
quiero tres lunas no dos no solo una pero que esté más cerquita para que pueda tocarla cuando ella reluciente quiera venir a visitarme
quiero…

la muchacha se detiene se calla
en verdad solo quiero volver a casa
he vivido muchas vidas algunas buenas otras malas
pero ninguna lo fue plena
y ahora que puedo
ahora quiero vivir
la vida que siempre hube querido
y nunca pude

-me llevarás contigo
resuelve el recién llegado

-serás mi invitado, te llevaré a mi mundo
te guardaré dentro de mí para protegerte en el viaje de vuelta
y allí te enseñaré lo que es ser un Hombre

-en algunas ocasiones visitaremos el Universo de los dragones
Recoge al bebe la muchacha luces que alumbran su viente

-y en otras regresaremos aquí
nosotros los dos juntos en nuestro Universo

la niña que sueña la muchacha bella la mujer guerrera
extiende su mano alarga sus dedos abriendo un laberinto de incontables mundos perdidos
allá detiene el engranaje mueve el Universo de los humanos

-vamos…

XIII perdida en el laberinto: en el límite

Alejandro Montero
a Vosotras

la Vida no se detiene en ausencia de tiempo solo se consume casi inapreciable
de barro seco la niña duerme arropada manto de arena
en mundos de dragones marchó en sueños
mientras su esencia se deshacía lentamente en lágrimas de estrellas
una última gota de una vida que se apaga
nunca tuvo duda ni perdió esperanza
aguardando valiente hasta la última chispa
corazón de piedra

a su lado en la cima destella una luz
sus ojos de arena no puede sentirlo solo un destello por un instante en la nada

-sabía que llegarías nunca tuve dudas de que vendrías
te estuve esperando
pero ayúdame qué más no puedo

de un haz de luz en su pecho un corazón de piedra que late
corazón Humano
sus ojos se abren a una visión nueva
a lo desconocido
en un destello deslumbrante un nuevo Ser va tomando forma
-si eres solo un bebe tan pequeño si quiera un recién nacido
exclama entre risas la muchacha

-bueno técnicamente no es así
sonríe el recién llegado
-tu mente humana no es capaz de reconocerse todavía nunca me vio antes y así me construye
ya te irás acostumbrando y me veras con diferentes ojos
pero gracias me gusta que me mires con tan buenos sentimientos
asomado sobre la cima de desierto incalculable

ella se sienta a su lado
-entonces quién eres
buscando en el horizonte que él ve

soy quién llegó más lejos que tú
soy tu tiempo en otros
soy un viajero entre tiempos
soy ahora junto a ti en la cima donde nacen los universos

-y ahora qué Maestro
lo recoge entre sus brazos

-ahora tienes tres opciones tres puertas se te abren
puedes marchar a la galaxia de los dragones y de ellos volar entre sus tiempos
regresar a tus mundos humanos tú ya eres arquitecta de ese laberinto
o dar vida juntos a un Universo nuevo tal y como lo imaginemos

la mujer medita serena y confiada antes de dar una respuesta

-ya…

soy

XII perdida en el Laberinto: Dragón

Relato corto de Alejandro Montero
a todos los que compartís mis relatos

Desnuda canina sin descanso por tiempo incalculable la mujer por la inmensidad de aquel desierto inmensurable
tanto como incalculable e inalcanzable
siquiera una señal, un senda una estrella a la que seguir
ni rastro de vida u objeto que no fuera arena que mece una brisa constante invariable casi inapreciable que su roce la va deshaciendo
vaciándola de sentimientos
dónde está la ira dónde la rabia la desesperación, el hambre la enfermedad el miedo la angustia la lokura todo se lo va llevando el viento
siquiera una ilusión un pensamiento que le diera un asidero
al menos la muerte para regresar de nuevo en cualquier otro lugar posible perdida que sea de nuevo en el laberinto

buscaré la duna más alta y la coronaré y si allá no encuentro nada buscaré la siguiente y así hasta que encuentre lo que ando buscando o me desvanezca en el intento
nada ni nadie se interpondrá en mi camino hasta conseguir tan imposible reto le grita al viento a la soledad de aquel desierto

encarama con todas sus fuerzas cargada de ilusión y esperanza para vencer a lo impensable
coronando dunas de arena a cada cual más alto en busca de una respuesta
en total soledad

su corazón de arena palpita por primera vez al ver tan colosal montaña a lo lejos jamás visto algo parecido en el no-tiempo
corona de oscura nube de polvo
hacia allá se dirige imparable a al coronar dicha cima
allá encontrará una respuesta

dura es la subida la oscuridad ciega sus sensaciones le nublan la mente
nada la retiene

incrustado en la montaña colosal dragón que la arena poco a poco lo va devorando
esqueleto de piedra que un día fue fuego se deshace impasible
su cabeza sin aliento corona la montaña

un dragón de piedra e hierro

la mujer alcanza su rostro tan grande como cientos de veces la suya
de ser tan magnífico tan increíble tan mágico
por qué
por qué no aguantaste si quiera
por qué se apagó tu llama
para decirme que ya no quedan cimas inalcanzables
qué aquí termina todo
qué no queda nada
solo perderse al olvido
y así ha de ser dejemos que sea
y a tu lado a tu calor extinto
yo también dejaré de serlo
si acaso hubieras aguantado
te hubiera contado
hubiéramos hablado del lugar de dónde vinimos
de nuestros laberintos
y así hubiéramos volado en el viento
juntos
y solo me dices que este es el final
qué no hay ningún otro
hagamos que sea

pero antes
se agazapa la muchacha entre sus fauces
déjame déjame que te imagine y comparta contigo la última llama que alumbra en mi pecho
y que vuele en tus sueños al laberinto que te trajo hasta esta cima
y me muestres tus sueños en tan lejanos mundos nunca antes alcanzado

pero antes déjame si quiera darte un puñetazo por tal desplante de no haberme esperado como merezco
o tal vez un abrazo amigo o un beso de amante
el cuerpo de piedra y hierro se deshace en arena transformada en una fugaz llama, un destello que se deshaparece entre remolino de viento
la niña de barro duerme entre sueños en busca de un universo lejano habitado por dragones
mientras espera su turno de ser rescatada de ser encontrada
ya ha llegado su momento
mereció el intento
antes de ser olvidada
al final todo es cuetión de tiempo

coronó la cima de la montaña de arena más alta
ella la muchacha guerrera que enfrentó y venció al laberinto

recostada queda mi niña
el dragón marcha

de algunos de los mundos que visitó la muchacha bella en los sueños de un dragón de Fuego
https://amonteroiii.wordpress.com/category/iv-dragones/

XI atrapada en el laberinto: desierto

relato corto de Alejandro Montero

Regresa la muchacha al laberinto, buscando en el corazón de tan basto dominio que no entiende de espacios ni tiempos, porque en el laberinto todo lo imaginado por el ser humano se hace posible y todas las realidades caben en el mismo momento
Alcanzó la heroína sabiduría de todo ello en su deambular por el laberinto, y siéndolo así lo domina apretándolo en su puño cerrado, controlando con tan solo su mente todos los planos en todas sus dimensiones
Extiende sus manos alargando los dedos mientras vuelan las puertas ante sus ojos por incontables mundos… ya los conoce, ya estuvo antes en todos ellos, con solo pensarlos
Todos los universos humanos miran hacia las mismas estrellas
Busca atenta de entre lo conocido un desierto, el más grande, el más inhóspito, el más vacío de todos

-Aquí…
Detiene en una palabra el inmenso engranaje que mueve, enigma indescifrable, para encontrar una nueva puerta que abre a lugar tan inmensurable que inexorable devora galaxias enteras y con ellas todos sus mundos que ante ella se desvanecieron

Un menhir de piedra se alza sobre un desierto que se pierde a la vista, in-alcanzable final de muchos otros que como ella hasta allí llegaron pero atraversarlo no consiguieron y ahora son solo lágrimas de arena mecidas de un lado hacia otro sobre dunas de tiempo que se remonta hasta más allá del inicio de todo, cuando aún no era nada

La muchacha acaricia la piedra, tallada cuando el mundo de los humanos era solo un sueño lejano, símbolos en el lenguaje de los ángeles la decoran, y así con palabras ahogadas la piedra le habla:

“Esta es la última puerta, si la cruzas no podrás regresar solo encontrar el más allá o perderte en el intento… sopésate antes de intentarlo”

Medita relajada y tranquila antes de entrar en el desierto, despidiéndose de todo aquello que fue el laberinto, liberando ligera carga que aún le queda, su cuerpo desnudo su espíritu en calma, su mente ecuánime y relajada
se siente preparada, animada por escapar por fin del laberinto, esperanzada ante un nuevo reto
y sale de todo lo conocido para entrar en lo desconocido

No hay día ni noche, tan solo un cielo difuminado que nunca se enciendo que nunca se apaga, ¿dónde se esconde Luna compañera? acaso no luce en lugar tan desconcertante, ¿dónde padre Sol? habrá que acostumbrarse a seguir sin ellos.
No siente frío ni calor, no tiene hambre ni sed, ni cansancio sus sentidos se desvanecen, sus sentimientos la abandonan
nada la detiene nada le preocupa nada le importa
Solo arena de

a lo lejos una sombra un hombre sentado, quizás un espejismo tan solo
se acerca curiosa la muchacha, cuántas lunas habrían pasado sin encontrar nada ni a nadie

en el suelo sentado un guerrero, pesada armadura, en una mano una espada en la otra escudo, su cuerpo esqueleto se va deshaciendo en el polvo que alimenta al desierto, uno de muchos uno de tantos
la muchacha se sienta enfrente, sonríe contenta ante la posibilidad de encontrar a alguien

-Oh caballero me decepciona, cómo pudo ser tan osado, imaginar acaso que podría ir tan cargado y con sus manos manchadas de sangre
¿de qué le sirvió su fuerza, su rabia y su ira?

se levanta entre aspavientos para continuar andando
-fue un placer conocerlo pero he de continuar mi camino no puedo detenerme, mira mis manos ya sanaron de la sangre derramada para pisar sacro suelo

atrás queda la guerra y la muerte

solo puede seguir adelante

el amuleto

relato corto de Alejandro Montero
amuleto: Objeto portátil al que se le atribuye un poder mágico capaz de dar salud o suerte o de beneficiar a la persona que lo tiene en su poder y lo lleva encima.

Medita a las afueras del pueblo el maestro sentado bajo dormido nogal de ramas desnudas, a su lado se acerca a saludar un joven que regresa de un largo viaje camino de su casa
-Hola maestro recién llegué de lejanas tierras, ha sido un viaje duro pero lleno de aventuras y experiencias

El maestro rapada la cabeza vestido tan solo con un viejo y desgastado hábito, saluda al recién llegado sin abrir los ojos
-Bienvenido a tu hogar joven aprendiz, seguro que tu madre y tu familia se alegrarán de verte… pero dime que llevas colgado del cuello

-Ah! se ha dado cuenta maestro, es un amuleto que compré por un alto precio a un poderoso curandero, me ha protegido en momentos de peligro
saca, henchido de gozo, el muchacho el bonito collar de su cuello extendiéndolo en su mano hacia el maestro
Reluce una piedra preciosa engarzada en plata sobre cuentas de hueso

El maestro no se inmuta, siquiera abre los ojos
-Y dime joven viajero ¿cuán poderoso era aquel hombre?

-Oh! maestro grandes poderes atesora ese curandero, yo mismo los he visto con mis ojos
Responde confiado el recién llegado

-Y piensas que siendo así, ¿crres que los conservaría si los fuera depositando en objetos?

El joven no sabe qué responder, contrariado ante el interrogatorio
-No… supongo que no

-Y dime… si te hubieran asaltado ladrones en el camino atraídos por tan valioso objeto, ¿te hubiera protegido tu amuleto?
Insiste impertérrito el maestro

-No lo hubiera permitido, lo habría defendido con todas mis fuerzas
Responde orgulloso el joven

-Entonces ¿habrías puesto en peligro tu vida anteponiéndola a un bonito y caro collar?

Duda el joven, insiste el maestro
Y si por otras circunstancias de la vida lo pierdes, ¿no te causaría ello angustia y desazón?
El joven contrariado ya no sabe qué responder

-Realmente es poderoso ese amuleto que me muestras, más lo tiene porque tú se lo has dado, depositaste en él tus esperanzas, tu confianza, incluso tu fuerza. Pero en verdad te digo que todo esos poderes que le has otorgado y por seguro son muchos están en ti, tu mente es capaz de sanarte, guiarte y protegerte sin necesidad de depositarla nada más que en tu propio interior, y ahí debes protegerlos para que nadie te los pueda quitar, deposita en ti todas tus esperanzas, tu confianza y tu fuerza. Ahora ve y saluda a tu madre, te espera impaciente
Regresa el maestro a la profundidad de su meditación

llega el joven viajero collar en mano al pueblo, su madre sale emocionada a su reencuentro, abrazándole efusivamente
-Toma madre le traje un regalo

-¿qué es hijo mío?
contempla la madre emocionada el presente

-Es solo un collar que compré para ti, para que realce aún más tu belleza
Sonríe el muchacho

-Oh es precioso
Agradece la madre entre besos a su hijo querido
-Pero entra en casa y aséate mientras te preparo algo para comer, seguro vendrás hambriento ya tendremos tiempo de que me cuentes sobre tus aventuras…

el Roble y la Alondra

Relato corto de Alejandro Montero

En el hueco vacío del pecho seco y moribundo de Roble milenario donde hace mucho latía poderoso corazón fue a buscar refugio una Alondra perdida, perseguida por oscuros cuervos, fantasmas que escondidos en las sombras del bosque no la dejan de acechar. Su frágil cuerpo tiembla de miedo y frío, llorando amargamente su desdicha y soledad, deseando antes la muerte que seguir viviendo en tan lúgubre lugar.
Ni siquiera un puñado de mariposas doradas que traviesas revolotean entre destellos de luz sobre su frente la consiguen animar

Al calor de la pequeña ave, el árbol se sintió nuevamente despertar y compungido por el dolor de su inesperada visita así le fue a hablar:

“Vamos pequeño pajarillo este no es lugar para ti, el mundo es un lugar hermoso, lleno de sitios maravillosos, ojalá yo los pudiera visitar”
habla con voz profunda el viejo Roble solitario

“No, amigo, el mundo es oscuro y feo, lleno de seres malos y egoístas que solo piensan en engañar y hacer daño. Ya no quiero regresar, déjame morir aquí… no pido ya más”
Recostada en su regazo desnuda y desvalida a Alondra la voz entre sollozos se le termina por apagar

“Esta bien, mi pequeña y nueva amiga si ese es tu deseo, no te lo voy a negar; pero antes déjame pedirte un favor”
Tierno y comprensivo el árbol la trata de animar

“Dígame maestro, favor por favor he de pagar, no me puedo negar”
Alondra curiosa se trata de incorporar

“Incontables años pasé en este bosque encadenado, mis raíces se agarran a la tierra y no me dejan marchar. Por eso quiero que seas mis ojos, te pido, ahora te suplico yo a ti, que vayas fuera de este bosque y que observes atenta lo que hay más allá, y con la Luna nueva, en la noche más oscura regreses y de cuánto hayas visto me has de contar, después si ese es tu deseo no marches más”
El corazón del Roble solitario con fuerza empieza a palpitar

Duda la pequeña ave, ante la súplica de tan amable compañero que atento la fue a reanimar no sabe que contestar, ahora no se puede negar…
“Está bien contesta Alondra, por ti haré lo que me pides”
Y sientíendose valiente ante el desafío a la mañana con los primeros rayos de Sol que esquivos atraviesan las ramas secas del árbol marcha en busca de aventuras que poder a su nuevo amigo contar

Cada noche de Luna nueva regresa Alondra a la oscuridad de aquel bosque con increíbles historias para narrar al solitario Roble que ilusionado empieza de verdes hojas a rebrotar

Antes de que regrese el Sol y vuelva a marchar, el pajarillo le canta una canción que habla del amor imposible de un Roble milenario y de una Alondra de Paz

Y el bosque dormido antes de despertar
calla para poderla escuchar