IX en la prisión del lobo

Relato corto de Alejandro Montero
dedicado a la Bruja

No hay día ni noche, ni tampoco tiempo en la celda del lobo, solo la completa oscuridad y el incansable rechinar de dientes de los demonios del pasado hambrientos insaciables de carroña humana a la espera de su festín; frío y humedad que cala los huesos.
Colgado de pesados grilletes que le atan del cuello, pies y manos, y una fina cadena que le atraviesa el pecho y le envuelve en un coraza de plata un corazón que no late.
Rota la interminable monotonía por el crujir de las cerraduras y el chirriar de las bisagras que abren la puerta de la prisión, precedida del hedor nauseabundo de los torturadores que llegan cargados de sus instrumentos de tortura y dolor; siguiendo siempre los mismos ritos: Golpean con puños de acero y mazas el hocico del lobo destrozando su cara, saltando los dientes, entre gritos de rabia y blasfemias del torturado antes de que le arranquen la lengua y la cuerdas bocales para evitar escuchar sus lamentos. Cortan con grandes tenazas cada falange de los dedos de sus manos y pies, y con un serrucho comienzan a cortar en rodajas sus piernas, hasta dejarle sin ellas, sus partes bajas a golpe de maza, luego sus manos y brazos.
Arrastra en el suelo el lobo su cuerpo desmembrado antes de ser abierto en canal para sacarle las vísceras y ver con los ojos desencajados de dolor como los demonios del pasado van devorando cada trozo de su ser que los verdugos van desgranando, para terminar de partir a hachazos sus costillas, cuello y cabeza, hasta que los ojos se cierran a una nueva no-muerte mientras ven marcharse a los torturadores sin rostros, cerrando tras de sí la puerta de bisagras chirriantes y el crujir de cerraduras.

Solo el corazón permanece encerrado en su armazón de plata y lentamente hasta la última gota de sangre desparramada por toda la celda vuelve a ese corazón para reconstruir un nuevo cuerpo que se va formando para dar paso a una nueva no-vida que terminará en una irremediable no-muerte.

Y en cada una de ellas se va perdiendo un poco del ser libre que un día fue, recuerdos devorados por los demonios del pasado.
¿Cuántas veces te rompieron Lobo? ¿ya perdiste la cuenta?, ni siquiera eso te ayuda a recordar. Todo permanece confuso en su mente: el pasado, el presente, y el conocido y seguro futuro por llegar.
¿Cuantas no-vidas has de vivir para no-morir y dejar de ser quien un día fuiste?, ¿qué serás entonces?, ¿en qué te convertirás?
¿Hay fin a tanto sufrimiento a tanto dolor a tanta soledad?

No hay día ni noche, ni tampoco tiempo en la celda del lobo, solo la completa oscuridad, el frío y la soledad

Crujen las cerraduras, chirrían las bisagras una nueva vez más, pero en esta ocasión el olor a muerte es conocido, del ser que entra despacio en la celda. Acaricia su rostro con cierta ternura una frágil mano

-¿Todavía me amas Lobo?
Sonríe entre dientes una bella mujer

-¡Libertame y déjame que te demuestre mi amor querida!
Responde el lobo lleno de rabia y de ira

-¿A qué has venido?, ¿quién te pidió que vinieras?

-Vine a buscarte bruja… Bien lo sabes.

-¡Ay! lobito bueno, nunca aprenderás…
Aprieta la mujer su cuerpo sobre el pecho del lobo, absorbiendo la energía vital que aún permanece en ser tan magnífico

-¿Es éste, bruja, un nuevo método de tortura, un tormento más?, no sé cuál me repugna más

Sonríe la vampiresa
-Siempre me hacías reír, hasta en momentos como este
Estira su cuerpo y lame con delicadeza su cuello. Introduce una mano en el pecho del lobo liberando el corazón de su prisión, introduciendo la coraza en el suyo propio, aprisionando aquel que un día también latió. Hace un círculo con sus manos y entona entre dientes una canción, abriendo un portal de densa niebla a un lado de la celda.
-¡Rompo las cadenas que te atan a los demonios del pasado!

Liberado está el lobo. Junta su hocico al rostro de ella. Quisiera morderla y hacer añicos su hermosa cara, quisiera besarla lamiendo sus labios
-Escapémonos juntos, marchemos a un mundo nuevo donde nadie nos pueda encontrar, empezaremos de cero en algún lugar donde nadie nos conozca

-Es demasiado tarde o quizás demasiado pronto, qué más da. Marcha Lobo y no regreses nunca más, o no saldrás de este infierno jamás. Cada cual ha de seguir su propio camino, un destino por cumplir

Se acercan los torturadores su hedor a muerte les precede. Escapa el lobo entrando en el portal de la umbra sin mirar atrás.

-¿Qué tenemos aquí…?, una perra traidora.
Bromea sarcástico el vampiro al llegar a la celda de la prisión.
-Parece ser que no aprendió bien la lección, tendremos que amaestrarla desde el principio, una vez más. Hasta que aprenda a ser obediente.

-Empieza amor mío, esta nenita ha sido mala no muestres compasión…
Sonríe la bruja

-Compa… ¿Qué?

Golpean los puños de acero, cortan entre crujidos las tenazas y los serruchos, entre el rechinar de dientes de los demonios del pasado…

oz01ScreenShot1006

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s