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XII perdida en el Laberinto: Dragón

Relato corto de Alejandro Montero
a todos los que compartís mis relatos

Desnuda canina sin descanso por tiempo incalculable la mujer por la inmensidad de aquel desierto inmensurable
tanto como incalculable e inalcanzable
siquiera una señal, un senda una estrella a la que seguir
ni rastro de vida u objeto que no fuera arena que mece una brisa constante invariable casi inapreciable que su roce la va deshaciendo
vaciándola de sentimientos
dónde está la ira dónde la rabia la desesperación, el hambre la enfermedad el miedo la angustia la lokura todo se lo va llevando el viento
siquiera una ilusión un pensamiento que le diera un asidero
al menos la muerte para regresar de nuevo en cualquier otro lugar posible perdida que sea de nuevo en el laberinto

buscaré la duna más alta y la coronaré y si allá no encuentro nada buscaré la siguiente y así hasta que encuentre lo que ando buscando o me desvanezca en el intento
nada ni nadie se interpondrá en mi camino hasta conseguir tan imposible reto le grita al viento a la soledad de aquel desierto

encarama con todas sus fuerzas cargada de ilusión y esperanza para vencer a lo impensable
coronando dunas de arena a cada cual más alto en busca de una respuesta
en total soledad

su corazón de arena palpita por primera vez al ver tan colosal montaña a lo lejos jamás visto algo parecido en el no-tiempo
corona de oscura nube de polvo
hacia allá se dirige imparable a al coronar dicha cima
allá encontrará una respuesta

dura es la subida la oscuridad ciega sus sensaciones le nublan la mente
nada la retiene

incrustado en la montaña colosal dragón que la arena poco a poco lo va devorando
esqueleto de piedra que un día fue fuego se deshace impasible
su cabeza sin aliento corona la montaña

un dragón de piedra e hierro

la mujer alcanza su rostro tan grande como cientos de veces la suya
de ser tan magnífico tan increíble tan mágico
por qué
por qué no aguantaste si quiera
por qué se apagó tu llama
para decirme que ya no quedan cimas inalcanzables
qué aquí termina todo
qué no queda nada
solo perderse al olvido
y así ha de ser dejemos que sea
y a tu lado a tu calor extinto
yo también dejaré de serlo
si acaso hubieras aguantado
te hubiera contado
hubiéramos hablado del lugar de dónde vinimos
de nuestros laberintos
y así hubiéramos volado en el viento
juntos
y solo me dices que este es el final
qué no hay ningún otro
hagamos que sea

pero antes
se agazapa la muchacha entre sus fauces
déjame déjame que te imagine y comparta contigo la última llama que alumbra en mi pecho
y que vuele en tus sueños al laberinto que te trajo hasta esta cima
y me muestres tus sueños en tan lejanos mundos nunca antes alcanzado

pero antes déjame si quiera darte un puñetazo por tal desplante de no haberme esperado como merezco
o tal vez un abrazo amigo o un beso de amante
el cuerpo de piedra y hierro se deshace en arena transformada en una fugaz llama, un destello que se deshaparece entre remolino de viento
la niña de barro duerme entre sueños en busca de un universo lejano habitado por dragones
mientras espera su turno de ser rescatada de ser encontrada
ya ha llegado su momento
mereció el intento
antes de ser olvidada
al final todo es cuetión de tiempo

coronó la cima de la montaña de arena más alta
ella la muchacha guerrera que enfrentó y venció al laberinto

recostada queda mi niña
el dragón marcha

de algunos de los mundos que visitó la muchacha bella en los sueños de un dragón de Fuego
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el dios Lobo y la estatua de los dragones enfrentados

relato corto de Alejandro Montero
dedicado a ti que compartes mis relatos
gracias

Vaga entre mundos de sistemas lejanos el dios Lobo siguiendo señales que llegan a ninguna parte, luces tintineantes de estrellas que dejaron de brillar allende los tiempos Acrecienta en su corazón la angustia y la desesperanza, la ira y la rabia; cansado y abatido sin comprender nada, sin encontrar una razón siquiera que ilumine la duda a una esperanza
Arriba a una isla perdida en un océano de tiempo siguiendo historias y leyendas que escuchó allá alguna vez de peregrinos que deambulan entre mundos de un paraíso que estuvo habitado por dragones

Busca en lo alto del volcán, se sumerge bajo la lava

-¡Vamos! dragón sal, te estoy esperando, no aceptas desafíos o acaso ¿me temes?
Provoca el dios pero no haya respuesta solo el fluir de líquida piedra

Controla su ira por no reventar el volcán por los cuatro costados y cuanto hay en esta isla cualquiera de ninguna parte
Busca en los acantilados más altos que se alzan sobre un abismo de notiempo y aprieta a la tormenta y a los rayos en su mano… ahogarlos pudiera, pero amansando su desesperanza los suelta, no apareció dragón de Agua

Y en la agonía de la melancolía y la desidia, cual en frágil y solitario lobo corre entre la selva y el valle hasta la orillita de un lago de aguas cristalinas, bebe intentando aplacar sed que no cesa
Disipa la niebla en noche oscura Luna cuarto creciente resplandece en el centro del lago sobre la estatua de arena y cristal de dos dragones enfrentados, hermanos abrazados
Recobrándose de nuevo en dios corre por las aguas trasparentes del lago, cristales de sal le reflejan en todas direcciones y arremete cargado de ciega soberbia del que se cree invencible y con todo el poder de la agonía, la soledad y la ira golpea su cayado contra la estatua de arena y cristal
retumba el golpe por el cielo, cruje todo aquel pequeño mundo

Cimbrea la estatua en sutil silbido casi imperceptible devolviendo el doble del golpe recibido, cada minúscula molécula de su cuerpo por grano de arena, cada átomo de su ser atravesado por espina de hielo

El dios se tambalea retrocediendo hacia atrás algunos pasos, aturdido mantiene el equilibrio para no caer a su reflejo en lágrimas de sal, atónito frente a sensación nunca antes conocida de peligro ante la frontera que te arrastra al olvido de los que esperan aprieta con fuerza los dientes, ruge a las estrellas y observándose atentamente absorbe tan brutal acometida recibida

Recobra el talante desafiante
-no vencí este duelo pero tampoco caí derrotado, dejémoslo así, marcho pero regresaré para vencerte en el próximo, no tengas la menor duda de ello
Sonríe

Y regresa viejo lobo solitario en aquel oasis entre otros viajeros que aprovechan para descansar y coger fuerzas antes de seguir sus caminos, y en ellos vuela libre con los pájaros, baila con insectos, nada entre bancos de peces, con los delfines salta las olas, rasca a la ballena y de muchos otros viajeros del espaciotiempo que también llegan buscando cobijo escuchando sus historias, preguntándoles si saben de dragones…

-Todos en todas partes del Universo hemos oído hablar de los dragones incontables son sus historias pero pocas las ciertas, y poco realmente se sabe de ellos, ni como son pues a veces cambian de formas y cada cual los ve de maneras diferentes, tampoco se saben cuántos son de dónde vienen ni a dónde van, solo aparecen y desaparecen en cualquier momento en cualquier lugar del universo, no suelen relacionarse con otros siempre andan entre ellos, aveces en apasionados amores o en terribles duelos destruyendo a su paso incluso galaxias
Cuenta un calamar gigante que vive entre las nubes en el lenguaje de destellos de colores que relucen a través de su cuerpo

Recobra sus fuerzas el dios al abrigo de la piel de lobo y sintiéndose restablecido, equilibrado y ecuánime, busca la estatua de dos dragones enfrentados en mitad de un lago
Camina lentamente, serio, todo su poder, su conocimiento, su fuerza, su destreza concentrado en la punta de su cayado
Observa detenidamente a la estatua cada detalle, cada pliegue, cada gesto, dibujando un mapa de líneas de colores entre granos de arena fundidas en el cristal
Y con sutil delicadeza, suspiro mudo, roza con su báculo el punto que es único en el corazón de los dos dragones, desde donde todo empieza y todo acaba

Cimbrea única vez la estatua, una onda golpea en un punto de la cabeza del dios, llevándole entre las olas en una visión a lugares más allá de la Ley, que solo los dragones han alcanzado, que únicamente la Inteligencia ordenadora conoce

Cruje el corazón de los dos hermanos se resquebraja, lentamente se va deshaciendo y escapan los dragones en luces de colores hacia el universo en direcciones diferentes

Solo una pequeña esquirla incrustada en la punta del bastón

-¡Os he vencido!
Grita orgulloso el Lobo, ríe y baila ancestral danza rodeando la estatua del vencido
Eleva su báculo al cielo, destellan en la esquirla tantas estrellas como granos de arena tiene la estatua completa

-La parte representa en sí al todo. Érais únicamente unos críos fanfarrones y cobardes, ni siquiera se os puede llamar dragones, pero no olvidéis que el Lobo nunca pierde un rastro
Aúlla orgulloso un dios

-Mi trofeo es enorme, digno de tan gran victoria, tanto y tan poco…
algo a lo que aferrarme, una señal cierta, una certeza que abre nuevas dudas, la reconfortante ilusión de una esperanza que llegó para quedarse

Sonríe

y marcha de aquel paraíso de conocimiento y paz
dejándose llevar por Viento estelar
buscando dragones de colores

upuaconstelaciondeldragon

V dragón de Arena y dragón de Cristal

Relato corto de Alejandro Montero
dedicado a mi hermano

En el desierto más devastado e inhóspito vivía el joven dragón de Arena, un Sol abrasador laceraba sus alas, Viento le arrancaba de la tierra arrastrándole nómada de un sitio a otro sin rumbo fijo, sin poder detenerse en algún lugar de aquel desierto en el que poder descansar tranquilo y en paz

hace ya tiempo los hombres dejaron de respetarle y quererle, más por otro lado, el odio se apoderó de sus corazones y le acosaban y perseguían allá donde llegaba con intención de atraparle y someterle para venderlo como esclavo; dolorosas y desgarradoras heridas le infligieron, cicatrices que no borran, oscureciendo el cálido corazón de Arena de aquel hermoso dragón
Ya nadie le quería; la soledad, el miedo y el hambre eran su más fieles compañeros
lágrimas de sal no dejaban de brotar de sus ojos

Hastiado y dolido quiso, con sus últimas fuerzas, decidió escapar de todo aquello, y armándose de valor aprovechó un descuido de Viento, y sobrevolando la frágil linea que separa la vida de un océano profundo de oscuridad, miedo y muerte; consiguió llegar a una pequeña y hermosa isla en mitad de ninguna parte, a la que acudían seres de lugares lejanos y maravillosos en su largo peregrinar… aves, peces, ballenas y delfines, tortugas y medusas, y otros seres que navegan a través del Universo en sus viajes por las estrellas.
En el centro de aquel oasis un lago del agua más cristalina, alimentado por un río que separa las orillas de dos mundos,
y nace en la fuente del manantial más puro en las cumbres de nieves perpetuas que coronan a un volcán dormido
Custodiado aquel remanso de paz por dragón de Cristal

-Sé bienvenido, descansa y retoma fuerzas en este cruce de caminos al que has llegado, antes de continuar, hermano
acoge de buen grado al recién llegado, aguardando su pronta recuperación

Desconfiado y pendenciero, extrañado ante tal recibimiento pues a golpes siempre fue tratado, y exhausto, busca descanso al abrigo de un acantilado en la playa más hermosa de aquella isla, cayendo en profundo sueño. Mientras dormía besado por Sol, siente el roce de todos aquellos peregrinos que sobre su lomo descansan antes de continuar con su marcha
y allí se sintió tranquilo y en paz

-Hermano, ya recobraste fuerzas y estás listo para continuar tu camino, será mejor que marches
reclama dragón de Cristal

-¡No! me siento bien aquí, no quiero marchar
Responde altivo y provocante dragón de Arena y vuelve a su playa sintiéndose nuevamente despreciado y rechazado
regresando sus ojos a llorar
las disputas y peleas entre ambos comienzan a ser frecuentes, aunque nunca llegan a violencias
quizás ya comience a fraguarse en sus corazones

Arrecia con la tormenta y los truenos dragón de Agua, amonestando con dureza a ambos hermanos enfrentados
como madre cariñosa con voz dulce y tierne así les habla:
-Mirad que ya no sois unos críos, ni podéis vivir siempre solos, tenéis que aprender a convivir con vuestros hermanos antes de poder compartir con otros; este oasis no es vuestro ni es de nadie, es de todos. Ambos deberéis crecer y estar preparados para marchar como hacemos todos
Hacedme caso, terminad con vuestras disputas ni vayan a mayores, no despertéis del profundo sueño en el que anda sumido dragón de Fuego, duras serán las consecuencias si llegáis a hacerlo

Marcha, dragón de Agua, estrella fugaz a derramarse en otros lugares lejanos, islas en el camino de los peregrinos en su migrar por mundos desconocidos

Y por algún tiempo los hermanos se respetan e intentan acercar posturas
pero pronto regresan las desconfianzas y las imposiciones
manteniéndose entre ambos una tensa distancia
cada uno encerrado en la soledad del templo de su sinrazón
en la playa entre acantilados dragón de Arena
en el lago de agua pura dragón de Cristal

Llora amargamente Dragón de Arena y en su pesar sus lágrimas enturbian las aguas tranquilas del lago
cristalizan gotas de sal

-ya nadie beberá…
Entra en cólera dragón de Cristal y arremete con todas sus fuerzas contra su hermano. Enzarzándose ambos en violenta disputa que desemboca en fiero combate, se entrevé trágico el final

despierta de las profundidades dragón de Fuego, lava corre por sus venas, ira y rabia laten en su abrasado corazón de incontrolables pasiones enfrentadas. Y sin mediar palabras derrite con solo su aliento a los dos hermanos sin que apenas llegen a enterarse
Sumiendo a toda la isla en fuego y azufre

Se derrama dragón de Agua a su regreso, dando vida de nuevo a aquel oasis de vida perdido en el espaciotiempo, paraíso acunado de estrellas muertas, de cálidas playas y de un lago de aguas cristalinas
y en el centro de aquel remanso de paz una estatua de dos dragones enfrentados, dos hermanos fundidos en un abrazo de arena y cristal

dragón de Cristaldragón de arena
volcan

música recomendada:
Aum Shanti Shanti Shanti