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el dios Lobo y la estatua de los dragones enfrentados

relato corto de Alejandro Montero
dedicado a ti que compartes mis relatos
gracias

Vaga entre mundos de sistemas lejanos el dios Lobo siguiendo señales que llegan a ninguna parte, luces tintineantes de estrellas que dejaron de brillar allende los tiempos Acrecienta en su corazón la angustia y la desesperanza, la ira y la rabia; cansado y abatido sin comprender nada, sin encontrar una razón siquiera que ilumine la duda a una esperanza
Arriba a una isla perdida en un océano de tiempo siguiendo historias y leyendas que escuchó allá alguna vez de peregrinos que deambulan entre mundos de un paraíso que estuvo habitado por dragones

Busca en lo alto del volcán, se sumerge bajo la lava

-¡Vamos! dragón sal, te estoy esperando, no aceptas desafíos o acaso ¿me temes?
Provoca el dios pero no haya respuesta solo el fluir de líquida piedra

Controla su ira por no reventar el volcán por los cuatro costados y cuanto hay en esta isla cualquiera de ninguna parte
Busca en los acantilados más altos que se alzan sobre un abismo de notiempo y aprieta a la tormenta y a los rayos en su mano… ahogarlos pudiera, pero amansando su desesperanza los suelta, no apareció dragón de Agua

Y en la agonía de la melancolía y la desidia, cual en frágil y solitario lobo corre entre la selva y el valle hasta la orillita de un lago de aguas cristalinas, bebe intentando aplacar sed que no cesa
Disipa la niebla en noche oscura Luna cuarto creciente resplandece en el centro del lago sobre la estatua de arena y cristal de dos dragones enfrentados, hermanos abrazados
Recobrándose de nuevo en dios corre por las aguas trasparentes del lago, cristales de sal le reflejan en todas direcciones y arremete cargado de ciega soberbia del que se cree invencible y con todo el poder de la agonía, la soledad y la ira golpea su cayado contra la estatua de arena y cristal
retumba el golpe por el cielo, cruje todo aquel pequeño mundo

Cimbrea la estatua en sutil silbido casi imperceptible devolviendo el doble del golpe recibido, cada minúscula molécula de su cuerpo por grano de arena, cada átomo de su ser atravesado por espina de hielo

El dios se tambalea retrocediendo hacia atrás algunos pasos, aturdido mantiene el equilibrio para no caer a su reflejo en lágrimas de sal, atónito frente a sensación nunca antes conocida de peligro ante la frontera que te arrastra al olvido de los que esperan aprieta con fuerza los dientes, ruge a las estrellas y observándose atentamente absorbe tan brutal acometida recibida

Recobra el talante desafiante
-no vencí este duelo pero tampoco caí derrotado, dejémoslo así, marcho pero regresaré para vencerte en el próximo, no tengas la menor duda de ello
Sonríe

Y regresa viejo lobo solitario en aquel oasis entre otros viajeros que aprovechan para descansar y coger fuerzas antes de seguir sus caminos, y en ellos vuela libre con los pájaros, baila con insectos, nada entre bancos de peces, con los delfines salta las olas, rasca a la ballena y de muchos otros viajeros del espaciotiempo que también llegan buscando cobijo escuchando sus historias, preguntándoles si saben de dragones…

-Todos en todas partes del Universo hemos oído hablar de los dragones incontables son sus historias pero pocas las ciertas, y poco realmente se sabe de ellos, ni como son pues a veces cambian de formas y cada cual los ve de maneras diferentes, tampoco se saben cuántos son de dónde vienen ni a dónde van, solo aparecen y desaparecen en cualquier momento en cualquier lugar del universo, no suelen relacionarse con otros siempre andan entre ellos, aveces en apasionados amores o en terribles duelos destruyendo a su paso incluso galaxias
Cuenta un calamar gigante que vive entre las nubes en el lenguaje de destellos de colores que relucen a través de su cuerpo

Recobra sus fuerzas el dios al abrigo de la piel de lobo y sintiéndose restablecido, equilibrado y ecuánime, busca la estatua de dos dragones enfrentados en mitad de un lago
Camina lentamente, serio, todo su poder, su conocimiento, su fuerza, su destreza concentrado en la punta de su cayado
Observa detenidamente a la estatua cada detalle, cada pliegue, cada gesto, dibujando un mapa de líneas de colores entre granos de arena fundidas en el cristal
Y con sutil delicadeza, suspiro mudo, roza con su báculo el punto que es único en el corazón de los dos dragones, desde donde todo empieza y todo acaba

Cimbrea única vez la estatua, una onda golpea en un punto de la cabeza del dios, llevándole entre las olas en una visión a lugares más allá de la Ley, que solo los dragones han alcanzado, que únicamente la Inteligencia ordenadora conoce

Cruje el corazón de los dos hermanos se resquebraja, lentamente se va deshaciendo y escapan los dragones en luces de colores hacia el universo en direcciones diferentes

Solo una pequeña esquirla incrustada en la punta del bastón

-¡Os he vencido!
Grita orgulloso el Lobo, ríe y baila ancestral danza rodeando la estatua del vencido
Eleva su báculo al cielo, destellan en la esquirla tantas estrellas como granos de arena tiene la estatua completa

-La parte representa en sí al todo. Érais únicamente unos críos fanfarrones y cobardes, ni siquiera se os puede llamar dragones, pero no olvidéis que el Lobo nunca pierde un rastro
Aúlla orgulloso un dios

-Mi trofeo es enorme, digno de tan gran victoria, tanto y tan poco…
algo a lo que aferrarme, una señal cierta, una certeza que abre nuevas dudas, la reconfortante ilusión de una esperanza que llegó para quedarse

Sonríe

y marcha de aquel paraíso de conocimiento y paz
dejándose llevar por Viento estelar
buscando dragones de colores

upuaconstelaciondeldragon

XI el dios Lobo

relato corto de Alejandro Montero
dedicado a mi hermana Lesia

Dicen los hijos del dios Lobo que su padre vino de la estrella llamada Sirius; primogénito de entre los varones
hermano pequeño de la Osa Menor
hijo de la Mayor

Fue cuando el Ser humano aún vivía en los bosques, antes incluso del gran diluvio. Hace ya mucho, mucho tiempo de eso, los hombres ya lo han olvidado

llegó cometa azul rasgando el cielo, y aquí en este mundo estuvo recorriendo las eras del hombre, levantando y destruyendo imperios, retando incluso a los dioses más poderosos que encontró en su camino, pero nada ni nadie le detenía tampoco le saciaba; andaba siempre ansioso, siempre buscando algo… que no encontraba… ninguna señal, siquiera el menor rastro, solo cuentos y alguna leyenda

Era altivo, valiente y pendenciero, también honesto y sincero, Honor y entrega apasionada en cada proyecto en el que se embarcaba en su interminable búsqueda; y aunque en algunas ocasiones naufragara, nunca se dio por vencido ni nadie le rendía.
Por su belleza le confundieron en Grecia con Apolo, con Marte ardiente en Roma, padre de Rómulo y Remo hijos de una Loba.
Los egipcios le llamaron Upuaput «el que abre el Camino», aliado del gran Osiris padre de una cultura legendaria que añora escondida entre dunas y lágrimas ser rescatada

Muchas fueron las mujeres y diosas que conoció y que amo en su paso por este mundo, cincuenta hij@s le dieron, todos en lugares diferentes de todos los rincones de este planeta, desde los desiertos ardientes hasta las montañas de hielo
y a todos sus vástagos amó del mismo modo

La tierra a su paso ardía, nada aplacaba el fuego que le devoraba; las gentes y los dioses terminaron por temerle y despreciarle, recelando en su presencia
Pocos eran sus amigos y con ellos pocos secretos compartía
En ocasiones terminaba en rabia y destrucción todo lo que con gran esfuerzo levantaba; pero nada pudo vencer al dios Lobo, ni el mismíso Zeus, dios de dioses, él también se doblegó ante su ira y su lokura

Y en el máximo de su delirio buscó cargado de rabia una lobera en las tierras escandinavas, morada de los hombres más fieros que hubo habitado esta tierra y de dioses más sanguinarios; de dragones hablan las leyendas de sus cuentacuentos; y la búsqueda de aquel dios algo tenía que ver con todo eso
El golpe fue violento, ni todos los hombres valientes juntos ni siquiera con sus dioses pudieron detenerle, devoró las entrañas del más grande y formidable guerrero que jamás hubo, padre de todos ellos, Odín era su nombre

Nada podía detenerle ya en este mundo, y eso pareció calmarle para sumirlo en una profunda desidia. Fue entonces, cuando saciado en sangre y violencia buscó refugio en las tierras que habita el pueblo inuits en el frío eterno de allá del norte más alejado. En esa tierra helada halló consuelo entre personas humildes, generosas y pacíficas, con ellas tuvo la última de sus hijas, Pequeña Loba Blanca
con aquel pueblo vivió como uno más hasta que la niña hubo crecido, y llegado el momento, así le dijo:

-en este mundo tienes cuarenta y nueve herman@s, todos iguales todos diferentes. Tú eres la última, la más bonita, la más valiente; a todos los he amado y también criado, como supe como pude, fueron otros tiempos…
Quizás cometí graves equivocaciones cuando fui violento en un mundo violento, pero he aprendido de mis errores, éste es el primer mundo habitado que he pisado desde que salí del lugar que vengo
He aprendido mucho de los humanos, tal vez mi búsqueda no esté tan lejos

Observan maravillados, padre e hija, la última Aurora boreal juntos, coronando de luces de colores a Luna más grande, madre tan hermosa

-También hubo tiempos de belleza y armonía indescriptibles y en mi búsqueda pude estudiar las estrellas desde las perspectiva de este lugar perdido en el Universo, afortunado de conocer grandes maestros de astronomía que encontré en este mundo y de muchas otras materias que me han hecho más sabio. Quizás no lo haya encontrado, pero siento que estoy más cerca, quizás en el siguiente salto al siguiente planeta del próximo sol, o en el siguiente, o en…

-¿Qué buscas padre?, ¿qué hay que pueda detenerte?

-A todos os enseñé a orientaros siguiendo el trazado que de niñ@s dibujábamos atando estelas en el cielo estrellado para no perdernos, y también os enseñé a aullar con cada ciclo cuando llegue madre Luna para que pueda escuchar vuestro canto o vuestro llanto y no me pierda en el camino de vuelta cuando haya acabado mi búsqueda

-¿Qué padre…?
Se revuelve la Loba en un último abrazo de despedida

-Mi mundo desfallece como lo hará algún día el tuyo, porque no aprendió a controlarse… Y con el nuestro muchos otros entrarán a la deriva en el túnel del tiempo, precipitándose en las profundidades hacia puertas sin salida

-Mira… es aquella estrella de la que vengo
Señala el dios Lobo a su hija una luz tintineante entre un océano de estrellas

la niña mimosa se deja caer entre las manos de su padre, los ojos encharcados en lágrimas
acurrucada entre sus brazos, de estrellas la mirada iluminada

-Nada sé más que las historias que en este mundo hallé de ellos, cuentos y mitología que esconden estrellas escondidas, ve tú si ese es tu deseo en la búsqueda de ese conocimiento, en tu mundo se guardan
Y si alguna vez te encuentras a alguno de tus hermanos, no olvidéis que todos sois hijos del mismo padre, ayudaros unos a otros siempre, que a todos por igual os quiero y nunca olvides que volveré a encontraros cuando acabe mi búsqueda

-¿Qué…?

-Esto es lo que pidió en su sabiduría mi Madre, a su lado sentada mi hermana tierna pero distante:
«el huevo de la hija de Dragón de Colores… encuéntralo y traémelo o perece en el intento, pero no vuelvas sin ello, solo así salvarás tu mundo de Kaos»

aullan juntos padre e hija a Luna antes de marchar el dios Lobo. La última vez que le vieron, lobo azul corriendo por la estepa Mongol, antes de rasgar el cielo como un rayo camino de las estrellas trazando estelas
-Te prometo padre que si aparece en este mundo, o viene del cielo en tu ausencia, lo buscaré y guardaré para dártelo cuando regreses llegado el momento…

Muestra las imágenes sobre el reflejo de Luna en las aguas tranquilas del lago Pequeña Loba Blanca al encontrarse a uno de sus hermanos, Viejo Lobo Solitario, en algún bosque perdido en el túnel de tiempo; algunas lágrimas enturvian su relato

-¿Lo encontraste?
Pregunta el Lobo

-¡No! pero sigo esperando, sigo buscando

-Nunca oí hablar de ti, Pequeña Loba Blanca. Pocos somos los que quedan de los hijos del dios Lobo, los vampiros nos vencieron en incruentos combates, ahora nos persiguen como a perros. Vago huyendo de acá para allá perdido en los límites de la oscuridad en la umbra a la sombra de Luna
Se revuelve el lobo, su cuerpo cosido a cicatrices su mirada perdida fuego de rabia e ira
-Ya apenas se escucha el aullido de lobos en las montañas de este mundo, hermana

-Pues aullemos a Luna juntos hermano, para que sienta padre en nuestro canto que se han encontrado dos hermanos y también en nuestro llanto por los que cayeron, para que regrese pronto el dios Lobo y rete en duelo al Vampiro

Cantan y bailan en el encuentro los hermanos bajo Luna y ahullan para que la blanca paloma lleve su mensaje a través de las estrellas en busca del padre

y en un puñado de montañas perdidas de este mundo todavía contestan algunos lobos a la llamada, sumándose al lamento

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música recomendada:
aullido del Lobo

X El regreso del Jefe guerrero del Klan del Lobo

Relato corto de Alejandro Montero
Dedicado a Celia… gracias

-¿Dónde estás Lobo? que te busco y no te encuentro, que te llamo y no respondes… ¿hasta cuándo he de seguir esperando?, regresa con los tuyos, te necesitamos…
Gime entre llantos la joven bruja sobre el pecho del jefe dormido, su corazón de piedra no late, su cuerpo agarrotado, inmóvil.
Su mente perdida en la oscuridad de los senderos recorridos por mundos olvidados…

Despierta de súbito el guerrero en un largo suspiro ahogado, para encontrarse de frente con el rostro de la bruja que le mira sorprendida; la agarra por el cuello y la levanta varios palmos del suelo para llevarla en volandas y estamparla contra la pared de la cueva. Sus ojos cargados de desconcierto e ira.

-¡No puedo res…!
Musita entre dientes la muchacha, mientras se siente desfallecer

-¿Dónde…?
Reclama contrariado el jefe, mientras afloja el nudo que ata el frágil cuello de la mujer

-Estás con nosotros, con los tuyos, en nuestra cueva, en las montañas…
Responde sumisa, recuperando un poco de aliento

-¿Qué…?

-¿No lo recuerdas? la flecha de la cazadora estaba cargada de un potente veneno, rozó tu corazón y lo convirtió en piedra y todo tu cuerpo quedó petrificado, hace ya dos ciclos completos con todas sus lunas, te trajimos a la cueva de nuestros ancestros y aquí te hemos velado, esperando tu regreso

-¡Tú…!
grita el lobo, siente al cálido tacto de la piel de la joven la presión de su sangre galopando por las venas, el palpitar de su corazón acelerado. Olisquea su piel tersa, cargándose del olor a almizcle que emana de la fuente de vida. Excitando en sobremanera al animal que lleva dentro y va regresando a su mundo

Sonríe la muchacha bella
-Mucho han cambiado las cosas desde que marchaste jefe… ya no soy esa niña, soy mujer, muchos quisieron deshojar la roja flor que nació en primavera, pero prudentemente la reserve para mi campeón, sea él quien la disfrute, dame tu esencia Lobo, para que nazca en mí un nuevo ser poderoso

Arranca el macho la ropa que cubre a la hembra, y arremete con violencia tomando la plaza sellada, envistiendo con el ariete toda resistencia, sin atender a ruegos ni súplicas de la niña que se hace mujer de repente

-¡Despacio… despacio! me haces daño, me desgarras por dentro
suplica con dulzura la poseída, contrariada por extremas sensaciones nuevas de dolor y placer nunca antes experimentadas, alcanzando cimas nunca antes coronadas. Gime, grita, se revuelve, se revuelca abrazada a él, agarrándose con piernas y brazos, apretando todo su ser hacia dentro de si

Aúlla el lobo jadeante en un último intento por deshacerse en el interior de ella, inundándola con toda su esencia, antes de empezar de nuevo… para caer agotado, jadeante

-Descansa mi campeador, respira… toma aliento. Como mujer medicina, te diría que no hicieras grandes esfuerzos, todavía estás convaleciente…
Sonríe saciada la hembra, satisfecha por la nueva experiencia, acurrucándose entre sus brazos

El jefe la aparta de un empujón, con ademanes de desprecio
-Aléjate, aléjate de mí

-¿Me amas Lobo?
Pregunta contrariada

-¿Se puede amar y odiar a la misma persona al mismo tiempo?

Se revuelve la loba herida
-No lo sé, pregúntale a tu corazón, quizás él te de la respuesta

Se revuelca la muchacha abrazando al hombre desnudo, busca en unos ojos cargados de fuego
-¿Qué viste en esos mundos Lobo?

-A ti bruja
Se levanta, arrastrando con dificultad su magnífico cuerpo buscando la salida de la caverna. Ocultando un profundo dolor en el corazón que de nuevo late apasionado

-Sal Lobo, tu pueblo te espera, muchos son los que llegaron de lejanos lugares para caminar a tu lado, otros simplemente arrastrados hacia aquí porque no sabían dónde ir y buscaron la protección de las montañas, son tiempos difíciles

Abandona la cueva el guerrero, camina entre su pueblo, Sube sobre la roca, la loba extasiada agarrada a sus piernas, lame su cuerpo, todavía se derrama entre sus muslos el flujo de incontrolables éxtasis

Todos callan, esperando las palabras de su campeador. El jefe guerrero del Klan del Lobo, mira a su pueblo, apenas puede reconocer a un puñado, el resto son refugiados, perseguidos, proscritos, abandonados. Pero todos unidos por un único espíritu. Busca en sus ojos quebrados, en sus miradas perdidas, haciendo suya la angustia, la desesperación, el odio y sed de venganza de todos ellos hacia aquellos que les arrebataron todo lo que un día fueron.
Lloran de hambre los niños pequeños agarrados a los pechos secos de sus madres. Famélicos y hambrientos los mayores, débiles y desmotivados los guerreros. Todos callan esperando las palabras de su guía…

«En este mundo habita todo lo que amo, en este mundo se esconde todo lo que odio. Amo a mi pueblo, a mi Klan, a todos vosotros porque me amáis y amáis aquello que yo defiendo, nuestra cultura milenaria, nuestras tradiciones, las tradiciones de nuestros antepasados, a los espíritus ancestros que caminan a nuestro lado, y la tierra que un día heredamos de nuestros padres y ellos de los suyos, y que los invasores nos arrebataron.
Odio a aquellos que llegaron de lejanos lugares y nos robaron la tierra, mataron a nuestros padres y violaron a nuestras madres, despreciaron nuestra cultura y tradiciones milenarias y escupieron sobre los restos de nuestros espíritus ancestros
Ahora yo les maldigo, y juro ante todos vosotros que derramaré hasta la última gota de su maldita sangre, no pararé hasta que arroje al último de ellos a ese mar de donde vinieron
¡Lucharé por todo aquello que amo y destruiré todo lo que odio! ¡Desafiaré a todo el que se oponga a mi libertad! ¿Quién?, ¿quién estará a mi lado?»

Salta de la gran piedra el líder de la manada para entregarse a los suyos que se agolpan para tocarlo, para abrazarlo y besarle. Las mujeres le adornan con coronas de flores y le besan las manos, los mayores gritan,cantan, bailan y dan palmas, recordando tiempos mejores de gloria y lucha, pronto será la batalla. Los jóvenes guerreros extienden al cielo sus lanzas para dejarlas caer a su paso.

Suenan tambores de guerra

-¿A mí también me protegerás Jefe?
Se revuelve la loba negra, exhausta y pletórica

-Siempre niña, eres lo que más amo

-¿Y también me destruirás?

-Quizás no haga falta, ya lo harán otros…

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