VIII atrapada en el laberinto: Fe

relato corto de Alejandro Montero
dedicado a Hortensia hermana del dhamma y compañera de meditación

deambula acelerada y alokada la muchacha guerrera por el laberinto casi sin prestar atención a puertas que cruza en su camino, ya pasó antes por muchas y otras son tan parecidas que sabe de antemano no llegan a ninguna parte
sumida todavía con el perfume de aquel vampiro, buscando en la carencía de ser tan caprichoso o que acaso hubiera perdido alguna vez
-qué tengo yo que no tenía él… ¿qué?
se repite a sí misma una y otra vez

las puertas pasan a toda velocidad ella se detiene, ya no es el laberinto quien tiene el control ahora puede moverlo como un enorme rompecabezas de un cielo estrellado derramado en incontables puertas, tantas como estrellas

resopla pletórica al adquirir la sabiduría del conocimiento del funcionamiento del engranaje tan complejo que da vida al laberinto, alguien que fue capaz de crearlo y en él por alguna razón a todos nosotros nos metió dentro

-no sé quién eres Arquitecto pero voy a buscarte y encontrarte para mirarte de frente y decirte a la cara que yo fui digna de vencerte Creador
por que yo tengo fe en mí

desenvaina con tal velocidad el florete que acaso pareciera un rayo parando en seco una puerta, esa que ella buscaba insistentemente, el engranaje se detiene en seco, explosiones de galaxias, una puerta frente a ella denso humo dorado un cartel un mensaje
“para encontrar la salida has de tener Fe”

-ves! no te tengo fe, no impresionas a nadie, mi espada me transmitía confianza, grandeza, no me inspiras, serás que me recuerdas a él con los ojos saltándoles y no me pones nada…
recrimina la guerrera al florete, molesto danzarín entre sus manos

lanza ágiles estoques sobre el denso humo que se pliega a cada envestida, clava el florete en el cartel, diamante sobre fe
-espérame ahora no te necesito, vuelvo en seguida y seguimos hablando, gracias

atraviesa el denso humo dorado de inciensos y palo santo
sonido atronador de voces y gritos

-Mi dios es el verdadero, él nos sacará del laberinto hermanos, vendrá a buscarnos y nos llevará al paraíso soñado y viviremos eternamente
grita un iluminado, señalando a un cielo blanco despejado, un montón de devotos miran con fervor hacia la nada

-No, ese dios no es tan bueno, solo el mío puede sacarnos, el cielo del mío es más grande y estaremos mejor, y tendremos todo lo que queramos
grita otro iluminado a sus fervientes rebaños

-No, el mío más de todo…

y así unos y otros enzarzados en discusiones sin sentido ni razón ni lógica alguna, en disputas y guerras interminables
la muchacha bella no da crédito a tanto absurdo griterío, mareada y confusa escapa a la carrera para darse de bruces con otro…
iluminado

-No hagas caso a los devotos acabarán por absorberte el cerebro
le anima un extraño personaje, de cara difuminada, deslumbrante

-los dioses ya son historias pasadas, el futuro está en las estrellas…
señala a un nuevo cielo deslumbrado de luceros, la muchacha ríe tímida, plácido calor a su abrazo, se ruboriza

-vendrán de Casiopea y del cinturón de Orión y de Hércules y Dragón…
a buscarnos, y la confederación de razas compartirán con nosotros sus poderes, y nos llevarán con ellos a sus mundos en sus estrellas…

-no! no me leas las estrellas que ya las conozco y llévame a ellas si no, no me vales
se escapa la joven de tierno abrazo, y busca rápida la puerta dorada para salir de todo aquello

-no tengo tiempo para esperar a dioses ni ángeles, ni confederaciones, ni historias raras
yo busco al puto constructor del laberinto, solo él conoce el secreto de la salida
mejor aclararos entre vosotros antes

hombres…

se despide de todos, cruzando la puerta de denso humo de inciensos y palo santo
recoge el florete a salida

-verás, sigo sin tenerte aprecio, pero visto lo visto eres la mejor compañía que encuentro, así que de momento te llevo pero no te hagas ilusiones que a la primera de cambio como me irrites… te dejo en la cuneta tirado
bueno también he de confesarte que son más peligrosos los devotos que a los lokos

mujeres…

-la fe está en mí en ti Constructor
dónde te escondes
yo alcanzaré las estrellas si para eso he de encontrarte
y me muestres la salida del laberinto

Fencer Silhouette Stencil

Fe

 

9 pensamientos en “VIII atrapada en el laberinto: Fe

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