VII atrapada en el laberinto: Vampiro

relato corto de Alejandro Montero
dedicado a las hermanas Soubires x todo 🙂

incontables son las puertas que esconden la salida del laberinto tantas como estrellas que, jamás pubo diestro marino dibujar mapa alguno
puerta tras puerta avanza la muchacha sin detenerse más de lo necesario para encontrar una nueva salida, enfrentando a quien se le ponga delante.
en su mente solo un objetivo salir de aquel laberinto
agotada, abatida, sola, abandonada, su cuerpo cosido a cicatrices, su alma forjada a golpes
no queda más que seguir adelante

detenida ante una puerta bañada en sangre en mitad de ninguna parte
un cartel que avisa
“este es el mundo de los que no viven ni mueren en el laberinto, aquí no encontrará la salida porque de aquí no se sale. siga pues su camino que aquí no le queremos, ni le necesitamos”.

reflexiona la guerrera sobre aquellas palabras, hablándole a su espada
-lo primero es que aquí no vamos a encontrar la salida, eso parece claro ¿verdad? entonces no deberíamos detenernos, ¿estamos de acuerdo?, ¿cuántas veces nos metimos sabiendo que aquella puerta no nos llevaba a ninguna parte?…
de muchos sitios a los que llegamos y de los que nos fuimos ni nos querían ni nos necesitaron, eso tampoco nos importó.
pero eso de que “no se sale”, eso ya no lo tengo tan claro, ves, ¿qué si no…? no me lo creo, y no es por no ir, pero no quiero quedarme con esa duda…

arremete contra la líquida puerta se deshace en sangre, entra la muchacha más curiosa que temerosa a un campo desolado,
no hace frío ni calor en la noche que nunca cae Luna de Sangre clavada en un cielo oscuro sin estrellas que alumbren a alguna parte, enfunda tranquila su espada, enfila camino hacia delante.

sombras inertes arando mecánicamente unas tierras agotadas, pueblos desiertos de ojos que miran a través de las ventanas, no juegan los niños en las calles ni se escucha el llanto de bebe alguno

la muchacha continua su camino entre prados que pastan caballos negros con ojos endemoniados de fuego; y de bosques infectados de lobos salvajes y rabiosos

en la cumbre de una montaña un castillo, lanza que ensarta a la Luna por su vientre

al encuentro de la visitante viene el dueño de la fortaleza seguido de variopinta comitiva

-Veis os lo dije, pude oler la pureza de su sangre, oir el palpitar de corazón tan cargado
fanfarronea entre su cohorte elocuente y grácil amo, haciendo cursis y solemnes aspavientos, para darse de frente en un ligero y grácil movimiento cara a cara con la recién llegada

-oh es simplemente maravillosa, una piel curtida de tantas cicatrices, puedo saborearlas solo con mirarte a los ojos tan vivaces que pudiera enamorarme de ellos o tal vez comerlos
sonríe la comitiva algunos se relamen

Se revuelve el anfitrión convertido en el más bello y elegante mancebo
-pero disculpad mi bella dama, no mal interprete nuestros malos modales, solemos ser algo irreverentes pero no es personal, solo es pura diversión sin maldad alguna
y déjeme que la invite a un banquete que hemos preparado en su honor que por seguro será de su agrado y acepte la oferta bien sea como invitada principal o como primer plato que nosotros somos gente civilizada tenemos nuestras leyes y dispuestos a firmar cualquier tipo de acuerdo satisfactorio para ambas partes, pero como ya sabrá una vez entras de aquí no se sale, ese es el primer punto del acuerdo

-de eso precisamente quería hablarle, es que no me queda claro lo que significa, si pudiera explicarme…

-con mucho gusto pero acompáñenos a nuestra morada y permítanos que le agasejemos como es debido, ya habrá tiempo ante una buena mesa colmada de manjares de entrar en detalles

la muchacha acepta sin temor ni preocupación la invitación reto, vencida a la curiosidad de aquel mundo de aquel personaje tan extraño, cándido y malvado a la vez, de dientes afilados de galante soberbia, enfilando las almenas de prisión-fortaleza tan bien protegida en ambos casos
preparado el banquete servido por esqueletos vivientes que vendieron barata su alma, y ahora por siempre esclavos, se escucha a través de las paredes los aullidos y lamentos de los que permanecen encerrados y de algunos que aún persisten en querer irse, solo son alimento del que poder saciar su lujuria y desenfreno
escancia el anfitrión sangre de lobo en una copa ofreciéndola a su invitada

ella bebe sedienta restauraurándole las fuerzas del camino, sabor cálido dulce y amargo elixir de vida arrebatada

-¡Estas son las condiciones a negociar, querida!
de aquí ya no saldrás más, este punto es ya innegociable, se le avisó antes de entrar y siendo así usted elige: si se resiste será condenada y devorada, también puede ser sirviente o mi primera dama

-ya veo tiene usted un variopinto grupo de primeras damas y damos que le sirven a usted el amo del castillo
se ralame la muchacha extasiada al sabor de la sangre
-así he de aceptarlo esa es la oferta: o primera dama o primer plato

-que chica más lista, y bien…

-elijo duelo yo llevo mi espada
aquí solo se esconden los que se rindieron, ya lo he entendido

-oh lamento la decisión, me hubiera gustado… aunque he de reconocer que me esperaba tal decisión
lamenta el anfitrión

desenfunda la guerrera su espada victoriosa de incontables combates, en el centro del castillo rodeada de tan distinguidos espectadores expectantes ante tal acontecimiento

el amo saca en diestra y ágil mano un fino, largo y flexible florete, afilado como el colmillo de vampiro con punta de irrompible diamante que corta al vuelo un pañuelo de seda o en dos una barra de acero

la joven guerrera, hace un círculo alrededor suya, recita algunas palabras y clava rodilla en suelo, protegiendo su pecho, que las cicatrices de su cuerpo aguantan a duras penas tan rápidas embestidas de ágil y veloz contrincante al que apenas alcanza a ver su rostro
poco a poco las heridas van abriendo dejando escapar la sangre que palpita x sus venas a borbotones cálida y dulce en éxtasis de los allí presentes, desangrándola lentamente
y por un instante incontenido de lujuria y gula salta un espontaneo sin control y sediento se lanza contra ella, por un inapreciable segundo el amo baja la guardia para devanar el cuello del exaltado incontrolado dejando su pecho desprotegido.
salta rápida como gata la muchacha contra su oponente rompiendo su arma contra irrompible coraza de plata, tan solo el filo de la empuñadura atraviesa certera partiéndole el corazón en dos, ante el asombro de los allí presentes

el amo cae inmóvil al suelo, no puede morir no puede moverse, sus ojos saltan de sus órbitas, esputa sangre a borbotones la más pura la más poderosa, orgía incontrolables de sangre de los cortesanos que el suelo húmedo lamen

la muchacha le arranca el corazón y lo devora

-ya ningún veneno me mata, ni hasta ahora loko me atrapa
recoge el florete, más ligero y certero que su pesada espada, rompe muros y mazmorras corta barrotes y cadenas
Kaos donde antes había leyes y contratos ahora solo una guerra interminable entre vampiros y lobos salvajes hasta que impere un nuevo órden

y marcha la muchacha guerrera en busca de la salida del laberinto

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