VI atrapada en el laberinto: ilusiones

relato corto de Alejandro Montero
dedicado a mi prima Ana x su apoyo incondicional

la muerte no es la salida solo te ayuda a olvidar quién eres, para que viniste
La muerte te arrastra, te sumerge más profundo en el interior del laberinto
la muerte solo es un falso espejismo al que desesperados poderse agarrar
cuando no queda nada más

camina la muchacha por verdes praderas salpicadas de flores de colores
el Sol besa sus mejillas, el aire acaricia su pelo
abajo en el valle una casa de madera, de la chimenea un hilo de humo asciende sobre un cielo claro asperjado de nubes de algodón
se acerca tranquila sin miedo sin prisas, asoma su rostro a una ventana
en el interior un hombre prepara algo de comer, un niño juega distraído
la muchacha siente paz y armonía en el interior del hogar
sensaciones que le llevan a momentos compartidos en algún otro momento
en algún otro lugar…
no puede recordar

un perro ladra, se acerca a ella y lame sus manos mueve el rabo sin parar estremeciéndose de pura felicidad
la puerta se abre el niño sale, sus ojos se iluminan y corre a su encuentro,
como el perro se echa en sus brazos
-Mamá, mamá ha vuelto, mamá…

lágrimas corren por sus mejillas inundando el alma de la muchacha bella
conmovida al roce cálido de ser tan frágil e inocente

en la puerta el hombre le hace señas para que entre al interior del hogar
-vamos venid la mesa está preparada, comamos y alimentemos el cuerpo.
bienvenida a tu casa mujer, te echamos de menos…

pasan los días, duro el trabajo en la granja, cuidar a los animales, arar el campo para la siembra y el amor incondicional de aquellos seres que no se apartan de su lado entre risas y juegos, besos y abrazos

pero las noches llegan oscuras y frías,
aúllan los lobos en la montaña, lamento de la manada
le cubre Luna solitaria en sueños de esqueletos y de muertos que la llaman la persiguen, la acosan
sus gritos desgarrados en un cuerpo inmóvil bajo una tumba sin nombre
llantos y lamentos de recuerdos de vidas pasadas acechando entre las sombras de la casa
lágrimas negras en los hombros del hombre que la ama
del niño que asustado la llama para que no se vaya
poco a poco su carácter se va agriando, no comprende no entiende
quisiera arrancarse de la cabeza todas aquellas horribles visiones
los incesante gritos que la llaman por un nombre que desconoce
fingir pudiera que nada tubiera que ver con ella
que los sueños solo sueños son y que la vida no pasa fuera de aquella morada
quizás engañarse pudiera
esforzándose un poco más
si solo quisiera…

y corre, corre por verdes praderas manto de flores de colores hacia lo alto de la montaña para tocar las nubes de algodón
aúllan a su encuentro los lobos de la manada
entre piedras negras de lava
ocultos sobre la hierba que crece alta unos huesos esparcidos y una espada olvidada
recoge la espada para regresar a su morada refugio de paz
arremetiendo con fuerza contra la casa y cuanto hay en ella
explosión de espejos convexos que deforman ilusión de lo real
de una realidad soñada en el olvido de lo no-muerto
llora un niño asustado en el reflejo de la ventana
y del hombre que no dejó de amar
hasta que nada queda en pie
espejismos de cristal

camina la muchacha bella buscando una salida del laberinto
ceñida la espada a su cintura
lágrimas secas en su mejilla
nada ni nadie la detendrá

2 pensamientos en “VI atrapada en el laberinto: ilusiones

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s