I MK el joven Emperador: Naciones Unidas

relato corto de Alejandro Montero
dedicado a Marco el Hijo de mi primo Antonio, que hace muchos años antes siquiera podríamos imaginar que algún pudiera llegar nacer ya me hablaba de un tal Marko que salvaría al mundo

Camina despacio por la Grand Central Terminal, deslumbrado por las grandes lámparas y absorto en el dibujo de las constelaciones pintadas en el techo desde el ángulo opuesto como si miraras el universo desde arriba como hacen los dioses a las puertas del cielo

Es temprano pero el trasiego de gente es constante, apresurados unos llegan otros marchan caminos de sus quehaceres diarios, perdidos en sus prisas y pensamientos
Algunos turistas se hacen fotos de un lado hacia otro de la gran sala recordando escenas famosas de películas de cine

El joven sale de la estación, se cubre la cabeza con la capucha de su sudadera, hace frío y el viento corta, lleva su atención a una esquina siguiendo la melodía de un xaxo. El músico termina la canción extiende en una mano su sombrero
El joven sonríe
-La sede de Naciones Unidas… por favor

-No tiene pérdida hermano es todo recto, estás en la 1st Avenida. De dónde vienes muchacho de otro mundo

Sonríe el joven, extiende la mano vacía dándole la vuelta caen un puñado de monedas en el sombrero
-Quizás
Emprende la marcha

-eh hermano…
grita el músico
-Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. Recuérdaselo por si lo han olvidado
Y sigue tocando su saxo

Espera en la cola para entrar en el siguiente grupo, pasa desapercibido los controles de seguridad, la guía va explicando detalles e historias de edificio tan emblemático de la Humanidad, hasta llegar al hemiciclo de la asamblea general
un número considerable de trabajadores se afanan en arreglarlo, algunos representantes rebuscan entre sus papeles o enzarzados en acalorados debates, cámaras de televisión y traductores de todos los idiomas preparan sus cámaras y equipos, pareciera fuera a iniciar un importante debate

El joven se agacha aprieta los cordones de sus zapatillas separándose del grupo, tranquilo baja por un pasillo, sube unas pocas escaleras deteniéndose frente al atril de oradores, enciende algunos micrófonos
apenas nadie se ha percatado

-“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros…
Es que todavía no os habéis enterado oh seres humanos. De qué os han servido tantas leyes, si no para someteros los unos a los otros
Durante miles de años habéis dominado este mundo, el poder estaba en vuestras manos, y lo habéis utilizado para sembrar de sufrimiento y ahogar en sangre cada rincón de este planeta, ni a vosotros mismos os habéis respetado…”

Los asistentes imprevistos asistentes de tan acalorado discurso observan contrariados. Las cámaras enfocan al recién llegado, los móviles de los visitantes apuntan al nuevo orador improvisado

-“despreciáis el mayor tesoro que guarda como arca esta tierra: la vida que arrasáis inmisericordes… llevando vuestra civilización al borde del colapso, estáis a un paso de caer al precipicio y seguís embarcados en guerras fratricidas y en falsas e interminables discusiones que no llevan a ninguna parte…
Es que tan ciegos estáis para no daros cuenta, o es qué quizás no encontráis respuesta a vuestra incompetencia, ya os dísteis por vencidos que preferís mirar hacia otra lado…
No os dais cuenta que nadie si no vosotros mismos tenéis que reparar los errores cometidos y salir del laberinto con el que os habéis metido
cesad en vuestras disputas y cumplid con lo acordado, todos los unos con los otros…
Según mis cálculos a este paso, en no más de doscientos años llevaréis a este planeta y cuanto hay en él a la no-vida, será un planeta desierto y devastado dónde solo queden piedras
Es por eso y por vuestra desvergüenza, por vuestra deslealtad hacia cuento este mundo representa que he decidido que no sois dignos de mantener el poder sobre todo que lo que se os fue dado y en este mismo momento y en este lugar centro de vuestro mando os lo retiro y Yo me declaro a mismo dueño y Señor de todo, de cada gota de agua, de cada grano de arena, de cada soplo de aliento… todo cuanto es y existe aqui me pertenece, mi palabra es ley, mis deseos son órdenes para vosotros

las imágenes vuelan en la nube por las redes sociales, por todos los rincones del mundo se escuchan sus palabras en todos los idiomas

Y siendo así esto es lo primero que ordeno…
Detengan la investigación y producción de armas, de cualquiera forma o tipo que sea destinada a matar y replieguensé hasta sus cuarteles. Míos son los ejércitos míos los mandos, yo sostengo la espada que se eleva por encima de todas
Decreto de inmediato “Paz entre hermanos”

Los gobiernos, los pueblos, las ciudades, personas de todos los países en sus televisores, en las pantallas de los ordenadores, en los teléfonos compartiéndoselos atónitos unos a otros nadie da crédito, pero todos escuchan absortos aquella Palabra

Al joven escondido el rostro a la sombra de la capucha no le tiembla el pulso ni duda en su desafío al resto de la humanidad, su mano vacía extendida el dedo marcando su cielo. toma aire
señala a los representantes en su mayoría asientos inútiles y vacíos, algunos de los presentes comparten furtivas y emocionadas palmas
Todo es tan loko, tan imprevisto, tan inesperado, tan mágico que parece posible lo imposible

-A vosotros y a los que os mandan, y a los que hasta ahora gobernaban este mundo, así os mando que trabajéis entre todos para que no haya hambre ni desigualdades entre los pueblos y los ciudadanos de este mundo como así está firmado en esos treinta artículos, leedlos para que se enteren y respeten y se cumplan. También para que se resarza del daño causado al Planeta en el que vivimos
A vosotros ciudadanos del planeta Tierra os ordeno que sigáis trabajando, aportando vuestros conocimientos y experiencia y con comportamientos fraternales los unos con los otros…

El joven Emperador apaga los micrófnos con la misma tranquilidad que los hubo encendido, baja las escaleras y sube por un pasillo saliendo de la asamblea General de las Naciones Unidas entre un mar de focos y flashes hacia la puerta pricipal, camina tranquilo por la primera Avenida
En la carreta algunos coches parados en un semáforo, busca uno
-Señora, me llevaría al aeropuerto por favor

la mujer escuchaba la radio le mira sorprendida, mira el edificio de las Naciones y busca nuevamente al muchacho
-Cúal

-no sé. al que le pille más cercano

-Claro te llevaré al JFK, me pilla de paso, sube
abre la puerta de al lado, el joven entra, el coche marcha

En el asiento de atrás una niña comiendo una naranja le mira curiosa
-Hola cómo te llamas

El joven duda, parece confundido
-No sé, no lo recuerdo, me llamaron de tantas formas en tantos lugares que no sabría…

-Mi mamá va a traerme un hermanito, se va a llamar Marko, es el nombre que me gusta, lo he elegido yo, verdad mamá, te puedes llamar igual que él, aunque yo le llamaré Mk y a ti también si quieres claro

-Sí me gusta, me llamaré Marko, y a vos mi bella dama le permito que me llame Mk
sonríe el muchacho, charlan amenos camino del Aeropuerto

el joven emperador

el joven emperador

Grand Central Station New York

sede Asamble ONU

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