Cuentacuentos y la transformación en Árbol

relato corto de Alejandro Montero
dedicado a aquellos que junto a mí os transformásteis alguna vez en árboles

recorre Cuentacuentos junto al hada azul y sus nuevos amigos lugares mágicos llenos de historias, santuarios y pueblos perdidos en valles y montañas.
Cuentacuentos recoge como en ramillete flores de invierno tan hermosas e increíbles leyendas que va encontrando a su paso
se detienen en una colina despejada junto a círculo ancestro de Betus

-vamos niños hagamos la transformación del árbol, honremos a nuestros sabios maestros y compartamos en nuestros corazones con ellos la tranquilidad y la paz del momento
avisa la madre complacida al calor de los esquivos rayos de Sol del medio día.
El padre frena de golpe el carro apartándose del camino y soltando a los caballos para que descansen y puedan pacer la hierba que crece alta, coge una caña de pescar y se encamina hacia un río no muy lejano dónde se ven saltar grandes salmones.
Los niños bajan del carro entre risas y juegos arrastrando a Cuentacuentos con ellos el Hada revolotea entre los cabellos de la elfa madre

-Vamos Cuentacuentos ven con nosotros te gustará
insisten los niños

-pero…
se resiste Cuentacuentos buscando al padre

el gran ogro suelta una sonora carcajada mientras baja la colina
-Eso son cosas de elfos y humanos yo estoy exento, prefiero dedicarme a labores más mundanas… esta noche nos daremos un atracón de pescado, el salmón se alimenta de nueces y es bueno para la memoria mis hijos necesitan alimentarse
se despide el grandullón

la sacerdotisa elfa hace reverencias y saludos a padre Sol, a las montañas lejanas y al coro de álamos blancos que parecen mecidas por el viento doblarse a su presencia, se sienta la bella dama serena entre la hierva fresca, arropa su cuerpo con cálida manta, imitan sus retoños los gestos repiten sus palabras y se acomodan frente ella entre manto de violetas y pensamientos, la niña que se hace mujer y el niño travieso.
un chorrillo de pájaros que vuelan alto se desploman sobre sus cabezas acompasando su canto.
manada de ciervas con sus cervatillos se acercan curiosos atraídos por los nuevos visitantes

Cuentacuentos se deja llevar sentándose junto a sus amigos y compañeros de viaje, el Hada curiosa enredada entre los cabellos dorados de la guía madre

-concentraros en la respiración el aire que entra el aire que sale
repite una y otra vez, su voz más suave y dulce que la de los pájaros

Mira contrariado Cuentacuentos a sus compañeros, no comprende bien de qué va todo aquello
la elfa sin abrir los ojos le recrimina
-Mantened los ojos cerrados el cuerpo erguido, la cabeza recta… los árboles no ven, no escuchan, no hablan, solo sienten el viento que pasa el calor de sol que alimenta sus hojas, deja que el sonido te traspase no le prestes atención

lentamente el joven concentrado en su respiración se va dejando llevar en un estado de profunda semiinconsciencia

el susurro de la madre los va llevando cada vez más profundo abandonándose de la realidad a la que pertenecen

-pasad la atención a vuestras piernas lentamente se van transformando en raíces se van clavando en la tierra

Cuentacuentos siente como sus piernas se abren camino bajo el suelo donde permanece sentado perdiendo conciencia de su ser

-vuestro cuerpo va endureciéndose, transformado en tronco de leñosa madera y ramas largas cargadas de hojas…

y sobre la colina en medio de círculo de Betus enorme Nogal y dos pequeños abetos
Cuentacuentos olvidado de sí lágrimas de Sauce cuelgan hasta el suelo, marchan los pajarillos henchidos de gozo

Hada curiosa y aburrida busca en la inhalación del joven muchacho entrar en el interior de su cuerpo, detenida asombrada ante corazón partido en dos, si fuera de un hachazo, sorprendida no siente su latido, lo piensa muerto, extiende su delicada y pequeña mano para tocarlo, el corazón se retuerce dolorido.
Cuentacuentos tose en un suspiro ahogado, esputando a la traviesa visita del interior de su cuerpo, revolcándose de dolor colina abajo golpeándose con algunas piedras se levanta enfadado

el ogro regresa caña en una mano y un par de enormes y pesados salmones en la otra,
recuperan tranquilos y confiados de su profundo sueño la elfa y sus retoños ajenos al trágico incidente
busca en vuelo rasante aturdida Hada a su amigo, de su pecho dolor compartido al roce de un corazón desgarrado

-No! aléjate de mí, cómo pudiste…
grita Cuentacuentos enojado rechina entre dientes y corre sin dirección aparente alejándose de sus amigos

Hada a medio camino le llama desconsolada
-Cuentacuentos! Cuentacuentos…

el joven se detiene dándose la vuelta grita cargado de ira
-eres un hada desagradecida y traicionera… quieres saber quién ese Lobo al que buscas… pues que sepas que es un cruel y despiadado asesino que va dejando un reguero de sangre a su paso, por eso le persiguen por eso le quieren dar caza… espero que lo atrapen y lo encierren por siempre y a ti con él si eso es lo que quieres…

-Cuentacuentos no!
envuelta en lágrimas Hada, solo musitar su nombre puede

marcha el joven perdiéndose en oscuro bosque

en tiempo de Abedul recorre un cielo sin estrella súper Luna de frío, pero regresará en este mismo ciclo cubierta de sangre Luna azul nuevamente


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