el Libro secreto de las hadas

relato corto de Alejandro Montero
dedicado a mi hermana de Elune

camina Cuentacuentos por sendas polvorientas, aprieta padre Sol en los últimos días de verano, aguanta el calor feliz y sonriente atento a cada historia hábido de conocimiento que desborda incansable su parlanchina acompañante

-sabes cuentacuentos qué es el “pensamiento compartido de las hadas”
revolotea el hada alrededor de la nariz de Cuentacuentos

-no, pero… presiento que lo sabré pronto
sonríe el joven, secando el sur de su frente, se posa el hada en su hombro

-las hadas salen de la colmena con el primer rayo de Sol y han de regresar antes del último, de todo lo que viva y sienta en ese día guardará recuerdo, pero solo uno será el pensamiento, la experiencia o el conocimiento que comparta con el resto de la colmena a su regreso, para que todas puedan experimentarlo y ella en el de las demás… yo conservo de cada día un “pensamiento compartido de las hadas”, para cuando regrese a la colmena

derretida en una lágrima, Cuentacuentos la recoge en cuarzo de amatista, la muestra al hada

-¡oh! es preciosa…
reflejos morados en el brillo de sus ojos asombrados

-cómo lo hiciste, seguro que es un truco la sacaste de la manga

-puedes pensar lo que quieras pero no te lo diré… todavía
sonríe Cuentacuentos

-pues dámela

-no

-es mía

-tecnicaménte no, tú la soltaste…

-se me escapó

-no…

porfían ensimismados joven y hada sin estar atentos al camino para darse de bruces con un carro, el conductor frena para no llevárselo por delante, a su lado una mujer mira asombrada sin dar crédito ante la presencia de un hada y un muchacho atolondrado

-hola
revolotea entre ellos el hada, un niño salta entre los sacos tratando de cogerla, se enreda entre los pelos de una muchacha alucinada ante visión de hada

-hola
responde con tierna sonrisa

-si me dais algo de comer para mi hambriento compañero y una gota de miel para mí te contaré un secreto de hada
susurra al oído muñeca de porcelana

-¡sí! papa…
salta en un resorte la muchacha

-No podemos detenernos, tenemos prisa y todavía queda algo de día, deberíamos avanzar

el niño de un salto atrapa al hada
todos miran la mano asustado, la habrá aplastado, abre la mano despacio, no hay nada, el hada sobre el hombro de Cuentacuentos, el muchacho del camino aparta

tira la madre de las riendas parando el carro en seco
-esto no me lo pierdo… anda hombre frena un poco, y agasaja a nuestros invitados para que guarden buen recuerdo de nosotros
besa sus labios

-haces conmigo lo que quieres
baja sonriendo el caballero da rienda suelta sus caballos para que descansen y pasten a gusto, recoge unas leñas para alimentar a fuego

-y a ti bien que te gusta que te meta en cintura de vez en cuando… pórtate bien y quizás esta noche te lleves un premio perrito
sonríe la mujer mientras estira la mano atrayendo con su mirada al hada

la hija saca entre los sacos de un bolso de tela un libro bordado de seda y plata letras de oro: “Libro secreto de las hadas” abre libro mágico, rebusca entre algunas páginas en blanco mientras puntea buscando algo
-sí! éste… “navegar entre sueños” ese será mi secreto

el hada queda maravillada ante la visión de tal conocimiento mágico recogido entre hojas de papel y que tanto le concierne tesoro de pensamientos ancestros
el niño la trapa de un nuevo quiebro, abre la mano, la palma vacía, el hada se retuerce entre los hilos de seda y plata
-muestrame tu tesoro para que pueda en él sumergirme
reclama extasiada el hada

-no, dice la madre ahora hay k comer y descansar ya habrá tiempo de hablar del libro
cierra y guarda con cuidado la mujer el manuscrito ancestro

comen, beben, cantan y ríen contando historias bajo un cielo estrellado, Luna de la cosecha se despide en cuarto menguante, los niños duermen, los padres se entregan a juegos de enamorados invitando a Cuentacuentos a participar de sus fantasías, el hada revolotea sobre la frente de la niña de un destello en su mente entra…

-vamos amiga llévame contigo y sumerjámonos en tus sueños
susurra el hada

“caminan frondoso y verde valle, sin miedo, sin cansancio, sin tiempo. Acaba el camino en enorme muralla, buscan una entrada una brecha pero no encuentran nada, la niña decidida a continuar no se amedrenta y escala sin dificultad tan alta barrera, detrás de la muralla un pueblo, humanos y animales conviven en sus calles, bullicio de vecinos entre puestos de artesanos para detenerse en una casa de piedra y madera techos de paja, se asoman curiosas, un hombre fuerte y atento abraza a la niña ya mayor, cálido el abrazo de su amor, paz, ternura y seguridad un niño juega junto a la chimenea, la niña llora emocionada…
continúan su camino el terreno se hace abrupto de negra piedra volcánica y lava, nada detiene a la niña habida de más, al fondo dos destellos, luces k parpadean entre el oscuro paisaje, hacia ellas se dirigen, al llegar dos soles ojos de un enorme dios, sentado sobre trono de piedra, en su mano báculo de fuego la mira desconcertado, guardián de un portal a otro universo

-qué haces aquí niña, no puedes continuar, ni atravesar esta puerta hija del Sol, solo él puede cruzar al otro lado
señala a Cuentacuentos entregado a mundanos placeres

despuntan los rayos de un nuevo Sol anunciando cálida mañana, el hada regresa la niña despierta, la familia se prepara para continuar su camino

-muéstrame los secretos que muestra tu libro
insiste suplicante el hada a la niña

-no sé todavía, solo mi madre, ella es una elfa sacerdotisa de Elune, durante generaciones la madre de mi madre y sus madres guardaron con recelo toda la información veraz que de las hadas encontraron y nosotras continuamos con esta tradición, ahora nosotros contaremos esta historia para que las que han de venir sigan contando historias y leyendas de las hadas para las que han de venir…

-y papa un ogro grande, gruñón y bueno
tartamudea el niño pequeño entre risas de todos, el padre protesta, la madre saca el libro

-si te muestro sus secretos qué me darás a cambio
resuelve pícara la elfa

-no tengo nada…
responde triste el hada, Cuentacuentos extiende las dos manos cerradas, la niña duda para elegir una vacía está la palma, el joven extiende la mano, entre sus dedos una lágrima de hada ofreciéndola a la dama, la mujer la observa maravillada recogiendo tan singular tesoro

-esta bien, es hora de marchar
avisa el padre
-si queréis podéis venir con nosotros, vamos a visitar algunos santuarios de Elune

Marcha el carro por polvorientos caminos en el final del verano, la madre saca el libro
-así dice “el libro secreto de las hadas”…

lágrima de hada

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