Cuentacuentos en fiesta de Luna de la cosecha

relato corto de Alejandro Montero
dedicado a Luna de la cosecha

camina Cuentacuentos por el encinar despistado y perdido en las notas de su flauta acompañado por un par de pajarillos volantones que se posaron en su hombro y de sus padres que les despiden haciendo cabriolas y cantos en el aire, ya es tiempo de que vuelen solos, Sol le besa la frente complacido y algunos animales se asoman curiosos a la melodía

rebosante está el valle rodeado de grandes montañas coronadas de nieves que se deshacen en agua clara colmando de bendiciones todo a su paso
se acerca Luna de la cosecha Madre generosa y atenta para derramarse entre todos sus hijos

a lo lejos en el camino un pequeño poblado recogido por una empalizada para defenderse de lo imprevisto, en el interior casas de piedra y madera, techos de paja, humo en las chimeneas anuncian deliciosos sabores, son tiempos difíciles en este mundo, en esta era de lo hombres, pero también saben divertirse
Cuentacuentos aligera su paso resuena su estómago hambriento como el de sus pasajeros

a la puerta le esperan un par de fornidos leñadores hachas en mano ocultando tras ellos un hombre sabio
-estamos celebrando forastero, ¿con qué intención has venido a nuestro pueblo?

-solo soy un viajero ando de paso, no causaremos ninguna molestia, tengo hambre como mis acompañantes
pían los pajarillos
-y si me lo permiten celebrar la fiesta de la cosecha como hermanos por seguro Madre Luna recompensará gesto tan generoso

-eres listo tu mirada es atenta como la del halcón y tu espíritu limpio, entra nuestra casa también es la tuya, contigo compartimos lo nuestro ni como uno más ni como uno menos, todos somos hermanos hijos de la Madre Luna y Padre Sol

se apartan los leñadores, dejando pasar a un hombre mayor sabio guía del pueblo, se acerca a Cuentacuentos y le entra a su aldea de la mano

-marque usted el ritmo maestro que, yo le sigo

sonríen los leñadores

las gentes del pueblo andan ajetreadas entre preparativos dando los últimos retoques, arreglando sus hogares, limpiando y engalanando de guirnaldas y flores árboles y calles, ríen y cantan alegres los vecinos en sus labores, muchos son amigos y familia que vinieron de otros lugares para celebrar juntos
un ciclo pasó desde la última fiesta y algun@s niñ@s se hicieron mayores y comienzan sus primeros lances en amoríos, todos van casi desnudos, no hay complejos ni malos pensamientos, son hermanos amigos y amantes no hay diferencias ni rangos, todos prestan un servicio a la comunidad y todos comparten la cosecha de ese ciclo, y parece que este año fue buena repletos están los graneros
los pajaritos se juntan a otros que degustan entre cocinas sabrosos manjares que caen de vasijas y hoyas

-¿ha sido generoso el ciclo maestro?

-muy bueno, vinieron abundantes nieves y Padre Sol las derritió en su momento, pasaremos bien el invierno estamos preparados aunque venga largo… hemos trabajado duro en el campo para recoger la cosecha a tiempo y no se estrope ahora que vienen las lluvias
denota cierta preocupación el sabio mientras acelerando el paso
en el centro de la plaza una enorme dolmen piedra de granito corona una fuente de agua pura lágrimas de Luna
coletean las libélulas
danzan hadas con las mariposas

-cómo te llamas
se acerca un puñado de niños

-Cuentacuentos
responde el recién llegado

-cómo se llama a la Madre de dónde vienes Cuentacuentos
pregunta curiosa una pequeña se echa en brazos del sabio

-nosotros, la conocemos por varios nombres según los ciclos menores, ahora toca de la fiesta de la cosecha, pero en el ciclo anterior vino la del grano que marcó el inicio de la recogida de los campos, y antes llegó bendita a fecundar la tierra de bienes para todos los seres que la habitan y que la aman
muestra Cuentacuentos el reflejo de la Luna que ya se mira en la fuente
jóvenes doncellas danzan mientras se bañan desnudas al compás de las arpas que tocan un puñado de elfos escondidos entre copas de los árboles, Cuentacuentos saca su flauta se unen a tambores, platillos y palmas… abrazos y caricias

ha empezado la fiesta de la cosecha todo está preparado las gentes salen cargadas de regalos que guardaban a escondidas para agasajar a sus amigos y a los recién llegados, se reparten ropas y collares, amuletos, herramientas de labranza y platos rebosantes de alimentos de pan y brebajes de grano macerado, recetas que solo ellos conocen y que heredaron de sus padres

cantan y bailan a la llegada la Luna y se comparten, ofrecen a Cuentacuentos licores y viandas sin dejar de llenarle la boca y vaciar cántaros, Cuentacuentos se siente mareado, no se puede comer tanto de golpe después da varios días de hambre

el sabio busca a un par de aprendices que dan vueltas a un cazo en un pequeño caldero al fuego de una extraña casa, el maestro se apresura

-¿cómo va nuestra pócima? se me había olvidado por completo, ¡ay! que cabeza tengo
el sabio maestro evalúa a sus pupilos… un muchacho avispado y una joven doncella algo mayor pero ya experta en varios conocimientos mágicos
introduce un dedo en el brebaje comprueba temperatura y textura antes de chuparse el dedo
-no sé… no sé, a ver que le parece a nuestro recién llegado

Cuentacuentos se siente saciado, pesado por el atracón, prueba con un dedo, la pócima está muy fría, hiela su garganta y cuanto recorre a su paso
para sentirse reconfortado, recuperado del cansancio del camino, del hambre y del empacho, respira hondo para tomar una bocanada de aire antes de poder hablar
-está un poco frío, y fuerte de sabor, pero te deja como nuevo, me siento mucho mejor
sonríe Cuentacuentos

una hada curiosa les vigila atenta escondida en una marmita de lata, no deja de mirar con admiración al recién llegado

-vamos ve y repártelo a quien quiera antes de que se haga hielo y diles que vayan preparándose que ahora llevaremos el resto…
avisa el sabio al más joven, que abandona la casa marmita en manos

saca una pequeña hoz de plata envuelta en papel de tela y una caja decorada con delicadeza en su interior un puñado de setas secas, las prepara con sumo cuidado cortándolas en pedazos
calcula a Cuentacuentos con una mirada de arriba a bajo le da un puñado
-toma come y siéntete cómodo

da la caja a la doncella después de comer él algunos trozos
-sopesa bien las cantidades que repartes, ahora iré en un rato
la muchacha marcha

el sabio se echa sobre una butaca, cierra los ojos
-me preocupan las visiones que estoy teniendo, me alarman, todos los seres que habitan el valle y bosque parecen preocupados no somos los únicos, temo se aproxima un peligro inminente
estas setas abren la mente en dimensiones y formas desconocidas, te trasportan a otros lugares y otros momentos, o te traen y muestran a espíritus de los que marcharon para que puedan compartirse con los que estamos
ayúdame a descubrir que ha de pasar y cuándo… para estar preparados

baila Cuentacuentos sobre una balsa de aceite que cubre suelo de madera, habla y grita solo, busca por entre algunas puertas imaginarias, comenta con espíritus ancestros de tribus lejanas tratando de comprender de entender el camino correcto para entrar sin ofenderlos
así permanece largo rato

poco a poco va regresando de su viaje deshaciéndose polvo de luz entre sus dedos
-Luna de la cosecha viene cargada de espanto y llanto, tres lunas trae atadas por un lazo todas a la vez pueden verse en cielo sin estrellas, la de sangre la de luto y la de la noche más larga

se levanta presto el sabio, busca con su mirada los ojos cargados de lágrimas de Cuentacuentos a la par que se van apangando

-gracias por tu visita Cuentacuentos, ahora debes marchar, has de volver al tiempo de tu ciclo, eres solo el espíritu de un viajero al que trajeron mis oraciones en mis sueños… pero recuerda: no dejes de buscar a los niños olvidados

se despide el sabio y sale corriendo alarmado
vuela Cuentacuentos en un suspiro de humo, confundido y aturdido por el encuentro y el desenlace de tan real visión, observando marchar a su compañero de viaje mientras fuera grita con todas sus fuerzas a las gentes

-¡a las defensas nos atacan! cada un@ ocupe su puesto ¡rápido se nos echan encima!

busca con la mirada a la muchacha que tira la caja asustada por los gritos y las carreras precipitadas de las gentes que buscan las armas preparándose para un ataque
-corre, huye del poblado y busca ayuda, trae refuerzos…

despierta Cuentacuentos bajo Sauce de algún lugar lejano, preocupado y angustiado, busca a Luna de la cosecha
-todavía no está plena, si regresase en algún momento anterior, quizás pudiera…

-ya fue… no puedes volver ni evitar lo inevitable, pero puedes ayudarme y te daré un beso
revolotea un hada traviesa entre los ojos de Cuentacuentos recobrándose a los recuerdos a su realidad, solo las hadas pueden viajar entre visiones de soñadores atravesando mundos en ellas, por eso se pierden tanto

Cuentacuentos estira sus manos para acariciarse con las lianas de Sauce
-claro amiga, qué puedo hacer por ti

-estoy buscando a un lobo solitario que me ayudó hace algún tiempo, cuando me crucé con él venía huyendo de unos cazadores, creo que está perdido y necesita mi ayuda, y he de saldar la deuda que contrage con él…

-está bien te ayudaré pero ahora he de dormir un rato, estoy muy cansado
se acurruca Cuentacuentos bajo el árbol mientras cierra los ojos en el agridulce recuerdo de su último viaje

 

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