el Reencuentro

el Reencuentro
relato corto de Alejandro Montero
dedicado a Lorena

“ocurrió a principios del siglo pasado, el siglo XX,en alguna de las pequeñas ciudades que florecían por aquellos años a ritmo de nuevas formas del saber que traía pensamientos frescos, inventos y una esperanza de cambio hacia un mundo más justo, menos corrompido… pronto despertarían inocentes a las depresiones y guerras, eran otros tiempos

los ciudadanos se agolpaban en las aceras para ver circular el tranvía por los raíles de hierro que cortaban la calzada, pocos se atrevían a subirse todavía, y algunos incluso se santiguaban, apenas se veían automóviles, solo carros y caballos.
un joven con algunos libros en las manos se sube a la carrera, pareciera se le fuera la vida el perderlo. La mirada hacia el suelo el flequillo le tapa el rostro, su semblante gris se ilumina por un instante al ver a una joven sentada, con la mirada perdida a todo cuanto pasa a través de la ventana

el joven se sienta a su lado
-hola

-hola
devuelve ella mientras busca en el reflejo del cristal al extraño que le mira absorto

-tengo un don

se hace un largo silencio

-cuál
pregunta ella al joven que permanece ensimismado en sus libros

-disculpa, estaba repasando anatomía, tengo un examen en un rato, qué me decías
la chica mira de reojo el libro algo sofocada, algunas láminas de músculos y huesos del cuerpo humano

-qué cuál es tu don, me dejaste intrigada
le busca con la mirada

-Ah
sonríe él, iluminando de nuevo el semblante sin levantar la mirada de los libros
-Verás… soy capaz de saber todo de cualquier persona con solo mirarla a los ojos un instante, sobre su vida, su familia, sus gustos, hasta los más oscuros, incluso puedo ver lo que han olvidado, también momentos que han de venir

-oh
suspira ella alterada, apartando de nuevo la mirada de persona tan extraña

regresa súbito silencio

-y qué has visto de mí, si se puede saber
vence la curiosidad al pudor

-nada
responde él sorprendido, ella le devuelve con una sonora carcajada, se retiene

-disculpa no quería ofenderte pero… o mi vida está vacía o tu don falla…

-No, nada de eso, es todo lo contrario, eres la primera persona a la que miro y no veo nada de ella y eso me parece tan tranquilizador, me relaja

se buscan ambos con la mirada, compartiendo el silencio

-se me fue el santo al cielo, me bajo aquí
resuelve ella apresurada mientras se levanta, en una hoja del libro escribe un nombre y una dirección y salta bajando el tranvía

algunas cartas y telegramas, paseos por el parque y una cita secreta en uno de esas salas que proyectan ologramas en movimiento
ella siempre hablando de su infancia, de sus sueños y anhelos, él solo la observa con mirada curiosa como si nunca la hubiera visto antes

pero los colores de la inocencia cambiaban su mundo sin ellos darse cuenta

una última carta, una despedida, fría como las manos que la escribían entre lágrimas
“-mi querido amigo hemos de dejar de vernos, mis padres no aceptan, mi madre no quiere verte, no puedo hacer nada, mi padre dice que corren malos vientos, nos vamos a vivir a otro lugar, esta ciudad ya no es segura para nosotros, quizás en otro momento… nos encontremos”

“-nunca dejaré de buscarte ni de quererte”
fue la respuesta que no llegó a destino

pasaron los años y el mundo cambio, la madre de todas las guerras sobrevoló cada rincón de este planeta… eran otros tiempos

ella se fue y él se alistó como médico marchó al frente, siempre en primera línea de batalla, y la muerte se llevó su inocencia y su juventud como la de muchos otros que pasaron por aquella guerra, él curaba sus heridas, y veía de ellos momentos de su infancia y a sus seres queridos, sus sueños y anhelos aunque muchos de ellos no se cumplirían, muchos no regresarían… él todo lo veía en sus ojos y simplemente callaba

pero la muerte no quiso su vida por más que él la buscaba, su rostro no resplandecía

acabó la guerra y la alegría inundó lluvia de mayo cada rincón de este planeta, efímero sueño el de paz poco duraría
camina el doctor por el arcén de alguna ciudad medio destruida con la mirada gacha,
escucha una voz que le resulta familiar, levanta la cabeza resplandeciendo el rostro

en la otra acera estaba ella, con los ojos cargados de lágrimas, mirándole emocionada, dos almas que se reencuentran en la distancia, que se observan como si siempre hubieran permanecido inocentes y el tiempo no les hubiera pasado

-Vamos mamá date prisa o llegaremos tarde a mi boda, ya deben estar todos esperando
la voz de una joven dentro de un coche la llama, un caballero abre la puerta para que entre, y marcha con la mirada perdida en la ventana de aquellos ojos cálidos que nunca pudo olvidar

fue la última vez que se vieron en aquella vida y en alguna otra que sin reencontrarse pasaron…

un joven con una tablet en las manos se sube a la carrera en el metro de alguna gran ciudad pareciera se le fuera la vida el perderlo. La mirada hacia el suelo el flequillo le tapa el rostro, su semblante gris se ilumina por un instante al ver a una joven sentada, con la mirada perdida en los oscuros muros del túnel

el joven se sienta a su lado
-hola

-hola
devuelve ella mientras busca en el reflejo del cristal al extraño que le mira absorto

-tengo un don

se hace un largo silencio

-cuál
pregunta ella al joven que permanece ensimismado en sus libros

-disculpa, estaba repasando anatomía, tengo un examen en un rato, qué me decías
la chica mira de reojo la tablet algo sofocada, algunas láminas de músculos y huesos del cuerpo humano

-qué cuál es tu don, me dejaste intrigada
le busca con la mirada

-Ah
sonríe él, iluminando de nuevo el semblante sin levantar la mirada de la pantalla
-Verás… soy capaz de saber todo de cualquier persona con solo mirarla a los ojos un instante, sobre su vida, su familia, sus gustos, hasta los más oscuros, incluso puedo ver lo que han olvidado, también momentos que han de venir antes de que marchen

-oh
suspira ella alterada, apartando de nuevo la mirada de persona tan extraña

regresa súbito silencio

-y qué has visto de mí, si se puede saber
vence la curiosidad al pudor

-nada
responde él sorprendido, ella le devuelve con una sonora carcajada, se retiene

-disculpa no quería ofenderte pero… o mi vida está vacía o tu don falla…

-bueno, en verdad tengo vagos recuerdos de una vida pasada, algunos son felices pero otros me causan una profunda tristeza, pero de esta no puedo ver nada, es curioso nunca me había pasado antes con nadie algo así

-se me fue el santo al cielo, me bajo aquí
resuelve ella apresurada mientras se levanta, dame tu número y te mando un msn luego y buena suerte para tu exámen

-ah gracias, se me olvidaba que tenía…
atolondrado el joven, ensimismado en aquellos recuerdos y la joven que le habla

-rápido el número

-sí…

pasan unas horas, el sonido del móvil

-hola, k tal tu examen

-hola bien, mejor de lo k me esperaba

-te apetece quedar…
manda la joven en un mensaje el localizador de un lugar de aquella ciudad
-en media hora

-claro, nos vemos en un rato

algunas mensajes y correos, charlas interminables por las redes, paseos por el parque y algunas tardes de cine
ella siempre hablando de su infancia, de sus sueños y anhelos, él solo la observaba con mirada curiosa como si nunca la hubiera visto antes

-sube a casa
invita al joven que al telefonillo del portal aguarda, le espera en la puerta del apartamento, lo arrastra hacia una habitación

-Mama esta noche se queda un amigo a dormir, mañana te lo presento

-vale hija, yo he quedado, llegaré tarde

Nervioso y sorprendido el estudiante de anatomía se deja llevar por las acaricias, abrazos y besos y algún que otro bocado en cuerpo y alma hasta bien entrada la mañana
algunos rayos de sol le deslumbran al despertar, la joven desnuda sentada sobre la cama, con la mirada perdida a través de la ventana
-qué hiciste las vida que no nos vimos

-estuve esperando para volver a reencontrarnos

-ven te presentaré a mi madre

el joven da un salto de la cama algo nervioso

-pero ponte algo o le dará algo
sonríe pícara ella

-claro…

-mamá…

-estoy en la cocina haciendo un té, salgo en un momento

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