VII la niña hada y el viejo lobo solitario

Relato corto de Alejandro Montero
dedicado al hada que habita en la Montaña Sagrada

Resuena, al atardecer, en eco por entre montañas majestuosas que coronan aquel valle oculto arropado de un bosque de castaños, chopos y hayas, las notas melancólicas de una flauta, el canto de una niña-hada perdida y asustada que habita en el claro oscuro de lo más profundo de aquel lugar, donde duerme Roble inmortal y a sus pies nace una fuente de agua viva que nunca deja de brotar

Nieva copos de algodón
Pasta un puñado de unicornios, absortos ante melodía tan hermosa, atentos a un par de potrillos que no dejan de saltar y jugar

-¿Dónde está la reina madre?, ¿dónde mis hermanas?, ¿es qué acaso de mí se olvidaron?, ¿es qué ya no me vendrán a buscar?
Repite una y otra vez la pequeña hada que hasta los pajarillos callan para escuchar

Por entre la montaña más alta, baja serpenteando la ladera un viejo y solitario lobo; las platas de sus patas descarnadas le hacen doloroso el avanzar, cicatrices de fieros combates adornan su rostro, heridas que no dejan de sangrar

Saluda amable el viejo lobo a los unicornios que no temen a tan extraordinario animal; se detiene, exhausto, para beber de la fuente, y recobrar fuerzas antes de marchar

-¿De dónde vienes amigo lobo?
Avisa tímida el hada, escondida entre las ramas del roble

Se revuelve sorprendido el can, ante el tintineo tan dulce de ser tan extraordinario
-De lejanos y peligros lares, más allá de las altas montañas

-¿Viste acaso, por aquellos lugares, a la reina de las hadas, o a mis hermanas?
Insiste la etérea hada, dejándose entrever

-Tal vez… no lo recuerdo fueron muchos con los que me crucé, pero no creo, siendo tan bellas como vos… no las podría olvidar
Olfatea nervioso en todas direcciones buscando alguna señal

-¿Tienes familia, una manada que te espere en algún lugar?
Pregunta curiosa el hada

-No, soy el último de mi especie, conmigo desaparecerá mi clan. El día que muera el último lobo acabará la vida salvaje de este mundo y ya no volverá más.

-Llévame contigo amigo lobo, quizás entre los dos las podemos encontrar a mis hermanas, seguro ellas te aceptarían y tendrías una familia con la que vivir.

Eriza su lomo el animal, al detectar el ladrido lejano de los perros que le persiguen, y el repugnante hedor de los vampiros que les guían.
Desaparecen los unicornios en una sutil niebla, marchan entre dimensiones a otro lugar.

-No puedo llevarte pequeña, siquiera pienso que pueda escapar de aquellos que me persiguen, nunca me dejarán de acechar, aquí estarás más protegida, y seguro ten vendrán a buscar aquellas que tanto esperas.

-¿tú crees?

-No tengo duda

-Mientes muy mal
Sonríe el hada
Se sonroja el can

Ya comienzan a bajar las montañas los mastines, rompen la armonía sus ladridos encolerizados, encontraron el rastro del viejo lobo solitario, bien lo conocen, fueron muchos los enfrentamientos que con él ya tuvieron. no tardarán en darle caza.
Se apostan los cazadores en lugares elevados, vampiros armados hasta los dientes, estrechando el cerco de tan valiente y astuto animal

-Quédate hasta el amanecer conmigo amigo lobo, temo la noche es fría y solitaria
Pide la pequeña, desconocedora del peligro que se avecina

-No puedo amiga mía, he de marchar cuanto antes, sino escapo pronto no lo podré contar, ni tampoco podré ir en busca de tu madre y hermanas, me darán muerte en este mismo lugar. Pero no has de temer a la noche, cuando estés desvelada cuenta estrellas y ponle nombre a todas, así cada noche te vendrán a visitar y con ellas podrás charlar y no olvides saludar a Luna hermosa cuando llegue llena, es fiel compañera; si así lo haces y piensas en mí me podrás escuchar no importa donde esté yo no dejaré de aullar para que me sientas a pesar de la distancia.

Vuela el hada en un mar de lágrimas apretando el pecho de su nuevo amigo con tanta ternura y cariño que hasta el corazón de piedra del fiero lobo se estremece de tanto amor, Recuperándose de todas sus heridas sintiéndose rejuvenecido, listo para enfrentar a sus enemigos

-Ahora niña, escóndete al amparo del maestro Roble y grita con todas tus fuerzas, hasta que me veas marchar por aquella montaña por donde se oculta padre Sol

Busca el lobo en la mirada de un cuervo recostado en la más alta peña, que observa atento cuanto ocurre en el valle, la posición de todos sus enemigos, antes de echar a correr
Grita tan fuerte el hada que todo el bosque despierta y empieza a temblar, vuelan los pájaros corren los ciervos y todos los animales, en un ensordecedor ruido que desconciertan a los sabuesos que no saben hacia donde buscar.
Atronadores los disparos de los vampiros sumándose al desconcierto general. Esquiva, a duras penas, ágil el lobo las postas que le vienen desde todos los lugares, hasta alcanzar la libertad más allá de aquel sombrío lugar

-Adiós amigo, fue un placer conocerte
Se despide la niña, al ver marchar al viejo lobo por entre la montaña en busca de padre Sol.

-Hasta la vista pequeña, nos volveremos a encontrar

Resuena en eco el canto de una niña-hada solitaria en el claro oscuro de lo más profundo de un valle, esperando el rencuentro con la reina madre y de sus hermanas las hadas

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Imágenes de mi reciente visita a la Montaña Sagrada, realizando los ritos de entrada y enfrentamiento contra el Gigante Guardián y saludando a la Yegua Guía de una manada de caballos salvajes con sus potrillos

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