el pueblo de los siete ángeles

Relato corto de Alejandro Montero
dedicado al pueblo Yacidí
y a todos aquellos que son esclavizados por su fe

para que su sufrimiento despierte al Mundo

Así fue, en el tiempo en el que el hombre dejaba marcada la huella de su mano en la roca antes de salir de la caverna que, desde una estrella lejana, rasgando los cielos, llegó, envuelta de fuego una montaña de piedra y lava con forma de pirámide, deteniéndose cual pluma en el lugar en el que el dragón de agua con dos cabezas fluye, una lenta de atrás hacia delante, otra rauda de abajo hacia arriba.
De la montaña salieron siete ángeles acompañados de otros seres nunca vistos antes por estos lares y en aquel desierto levantaron un paraiso donde convivían en paz con aquellos otros que allí moraban.
Así fue como, los hombres y mujeres que vagaban perdidos y sin rumbo se vieron atraídos por la luz que iluminaba en la oscuridad del desperatar de las edades del Ser humano. Y los siete seres divinos compadecidos de ellos acogieron como hermanos a aquellos nómadas desheredados, compartiendo con ellos su conocimiento y sus creencias recibidas de aquel del que provenían y es Uno en ellos, en nosotros.
Durante siglos aquellos seres divinos convivieron con los hombres y junto a ellos levantaron en aquel remanso de paz… una ciudad, la primera, de belleza y armonía nunca antes igualadada hasta ahora.

Lo sé… porque yo estuve en ella
caminé sus calles y admiré sus edificios

Y habído llegado el día marcado en las estrellas, él que era primero entre los iguales, el más hermoso y sabio entre los Santos, el que hablaba en boca de todos, tomó forma de la más hermosa de las aves y en lo más alto de la pirámide así dijo a los humanos:
“Escuchad hijos del Hombre, vosotros que atesoráis nuestros conocimientos y nuestras creencias haciéndolas vuestras, durante este tiempo hemos compartido con vosotros el espíritu del Creador, que es energía que no se consume, luz que ilumina el lugar de dónde venimos, del Ser que nos la otorgó antes de que fuéramos en nosotros.
Ahora hemos de marchar para ser en vosotros hasta el final de estos tiempos.
De entre todos aquellos que pudieran haber sido, a vosotros por la pureza de vuestros espíritus humanos, por vuestra humildad y generosidad, por vuestra devoción y dedicación, por el inmensurable amor que cabe en vuestros corazones, os hemos elegido…”

Los hombres y mujeres reunidos en la plaza rodeada de jardines y fuentes en la fiesta del solsticio del otoño, antes de la llegada del frío y oscuro invierno, lloraban y se abrazaban en el amor y la felicidad plena con aquellos sus hermanos llegados de otros lugares en la noche señalada para la despedida

Y el ángel extendió sus alas y su voz sonó como flautas y trompetas
“…en vosotros compartiremos nuestro espíritu para que os ilumine en la larga senda que habéis de recorrer, viviremos en vosotros hasta que todo nuevamente sea consumado, mientras vosotros caminéis nosotros caminaremos a vuestro lado.
Mirad que vendrán otros hombres que serán peores que las peores de las bestias. Os detestarán por ser hermosos y honestos, os odiaran por ser luz que ilumina en su oscuridad, desearán el amor que alberga vuestros corazones por que los suyos están sedientos de lujuria y sangre. seréis injuriados y perseguidos por aquellos que enloquecerán ante la felicidad y paz de vuestros espíritus, la iluminación de nuestras, vuestras creencias.
Vendrán desde el norte y el sur, desde el oriente y el occidente en el final de cada era que marcan vuestras estrellas… seréis esclavizados, torturados, vejados, violados hasta más allá de los límites de lo inhumano, despojados de todo rasgo de humanidad para convertiros en esclavos… en objetos; así pondrán a prueba vuestra fe y su desvergüenza, os servirá para destilar de vuestro espíritu cualquier atisbo de la maldad que alberga el Ser humano, y vuestra entereza será el espejo en el que ellos reflejen su oido para despertar a este mundo que cabalga entre tienieblas. Pero entonces, cuando la oscuridad os cubra por completo, el miedo y la desilusión os invada, cuando no haya lugar para la esperanza, si no renegáis ni renunciáis a quienes sois, a quienes somos, solo entonces yo… volveré de entre vosotros para consolaros y guiaros nuevamente hasta que todo se haya cumplido también en vosotros”

Y el ángel divino juntó sus manos hacia arriba y estiró las puntas de sus alas hacia el cielo y mirando hacia una de las incontables estrella que hay en el universo con lágrimas de agradecimiento a aquel en el que los siete son Uno habló en el idioma de los ángeles:

“Así se ha cumplido lo que había de ser, para poder seguir siendo, en el final de un principio, en el principio de un nuevo final, volvemos a dejar de ser hasta que regresemos de lo superado en un nuevo Ser también de ellos en nosotros”

Y los que hablan en el silencio alimentándose en la contemplación de lo creado en el universo: de lo antiguo y de lo nuevo, de lo que ha sido, de lo que es y lo que ha de ser en este mundo; y con ellos el que habla por boca de todos, se deshicieron en pequeñas llamas de espíritu y se compartieron en los que allí estaban

lo sé porque yo estuve allí
fui uno ellos

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representación y festividad de Melek Taus el ángel del paraiso

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