III atrapada en el laberinto: la diosa Serket

relato corto de Alejandro Montero
dedicado a Serket

Atraviesa desiertos perdida en el laberinto la joven muchacha, deteniéndose a los pies de una montaña con cuerpo de león y rostro humano

-Dime niña que vienes de más allá de las arenas ¿qué hay al otro lado? no puedo moverme, aquí quedé atrapado y mi mirada se pierde en un horizonte de dunas y oasis

-No lo sé, si acaso pudiera recordar quién soy, sabría decirte de dónde vengo
Exhausta cae entre las enormes zarpas de la fiera inmóvil, su cuerpo quemado por el calor abrasador, atravesado por picaduras de víboras y escorpiones transformando su sangre de cerúleo, sus colmillos afilados para defenderse de tantos indeseables que traicionaron su confianza, convirtiendo su inocencia a base de rabia contenida que pareciera cruel e incontrolable, alas de mariposas tejieron las arañas sus únicas amigas y compañeras para ahuyentar a moscas y tábanos en tan larga travesía por el desierto

-Ven déjame que te muestre quién eres y entonces podrás contarme del lugar de dónde vienes
la transporta el enorme león de piedra y arena a otros lugares…

…Emerge la doncella en la fuente de entre el agua pura del río que viene de más allá de lo conocido, trayendo la vida a la tierra seca al ritmo de arpas y flautas y la exquisita danza de hermosas bailarinas, la recoge sutil de la mano el mismísimo faraón que ante ella orgulloso baja la mirada, se postran a miles a la par que su rey dios, Sol venido a hombre, predicha está en las estrellas su llegada que ante su diosa, como uno, todo un imperio se postrará en aquel templo del delta de la larga anaconda antes de adentrarse en el mar de espuma y sal.

-¿quiéres eres?
pregunta aturdida y confundida la muchacha, deslumbrada ante tanta belleza y armonía, despertando de profundo sueño

-soy el que guía a mi pueblo por entre este oasis a través de los tiempos, el que gobierna en justicia, el que vela por los desamparados, el guardián de una cultura y tradición única en este mundo que se remonta a los inicios de las eras, soy el león que ruge en el desierto advirtiendo a nuestros enemigos que si me retan puedo ser la bestia más fiera, soy eso y mucho más… pero ante todo soy su humilde servidor mi dama bella

-¿quién soy?
sale del manantial embestida de reina, perla que nace en concha de nácar… clavando a su señor la mirada

-eres la diosa Serket protectora de la magia y calor que alimenta el Espíritu del Sol en este nuestro mundo, a ti se dirigen nuestros templos para iluminar nuestros ritos más ancestros, tú rivalizas con el dios guerrero de los pueblos bárbaros del norte al que llaman el atronador Marte, a qué hemos de temer si eres la guardiana de este cielo que nos protege, corazón que late en éste río de bendiciones

se relame la muchacha dejando entrever unos colmillos afilados hambrientos al aroma de manjares ofrecidos por un puñado de jóvenes hermos@s atolondrad@s, dispuestos a servirla con sumo gusto cuánto desee… se sacia recatada sin mesura
el faraón aguarda

no se retrasa
y se lanza ágil de un quiebro sobre el pecho del primero entre todos, atravesando ligeramente su piel con unos afilados colmillos cargados de mortal veneno, sonríe traviesa y coqueta mientras lame con áspera dulzura

-¿ha de temer acaso el león cuando el escorpión le enfrenta?

-solo si le pica con su aguijón

-hazlo a ver… aunque muriera ahogado en tu veneno nunca te tendría miedo mi ama y señora

-me gustas… un poco dulzón pero me caes bien faraón
suelta el escorpión el aguijón que escondía entre su pelo
-dime tú que pareces saberlo todo de todos ¿de dónde eres mi apuesto y cortes príncipe?

la revuelve entre sus brazos mostrándola el cielo con su mano, apunta con el dedo a una estrella
-de allí llamada Bau “el que ha de venir”

sonríe el arácnido mientras muerde su cuello inyectando algunas gotas de veneno
-pero que listo es mi lindo cachorro
aumenta la dosis

le devuelve la sonrisa el faraón
-si sigues no te diré de dónde…

suelta a su presa transformada en servil sumisa entre tierno ronroneo
-¿es qué acaso también sabes de dónde…?
se entrega gimiendo como gata en celo

cambia la dirección del dedo buscando lugares más cálidos, deteniéndose ante una que resplandece entre todas, fuego que la derrite nada más encontrarla

y al alba en el equinoccio de otoño, el pueblo que camina dócil y tranquilo sobre un río generoso de vida, se entrega en la unión de una fiesta compartida de noche de día
la muchacha bella se desviste de la diosa y mientras atraviesa el espejo, se ve dormida tranquila entre los brazos del faraón, antes de cruzar una nueva puerta del laberinto

-!Hola¡ regresa muchacha ya te mostré quien eres, ahora dime ¿qué hay más allá del desierto?

se separa la muchacha del joven que la sujeta por los hombros
-Tú no eres el león de piedra

-No evidentemente que no

-entonces ¿quién eres?

-ya te dije cuando nos encontramos, es qué acaso también me olvidaste
soy Cuentacuentos… ¿y tú?

-no lo sé… la diosa Serket

-¡ah! bueno, encantado

-igualmente
así conocí a una diosa atrapada en el laberinto

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música recomendada: Antonio Vega el sitio de mi recreo

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