I atrapada en el laberinto: el minotauro

Relato corto de Alejandro Montero
dedicado a Elina

detenida frente a las puertas del laberinto una muchacha pequeña y delgada de rostro aguileño y mirada felina

De las rocas enormes gárgola va recobrando minotauro en vida
bajo sus pies los esqueletos de aquellos que le enfrentaron
-Dime niña, ¿te perdiste?

-¡No! he venido a pasar la prueba
Maravillada ante ser tan hermoso

Sonríe el minotauro
-¿Es qué tu pueblo no tiene guerreros ni sabios para afrontar los desafíos?

-¡Claro! nos seas impertinente e insultes a los de mi especie, ni desprecies mi cultura, sin ni siquiera conocernos.

-Entonces, ¿cómo explicas…?

-Fui designada por el Oráculo de la Diosa Madre Luna; ellos me ayudaron y enseñaron, fueron mis maestros.

-¡Ah! otra de las elegidas…
Se mofa el ser mitad hombre mitad bestia.

-No te rías mala persona, ofendes a mis hermanas y hermanos que lo intentaron antes y no regresaron, de todos ellos guardo recuerdo. Por ellos y para que no se pierda ninguno más, encontraré la salida del laberinto en el que andamos perdidos.

-¡Sea pues muchacha, comencemos!, ¡elige arma! empiezas la primera prueba.
Corta el aire con su hacha poderoso guerrero

Frente a la joven un arsenal… ella elige una caña.
Esquiva a duras penas brutales acometidas, que a varazos le devuelve en las costillas

-¡Para loca! me rindo, que me estás deslomando
caen jadeando ambos contrincantes, el derrotado ofrece la mano

Sonríe la joven le coge del cuello
-Más vale a besos que a palos
Yacen sobre la hierba bajo Luna

-Si te dijera muchacha que no hay camino ni salida que todo es mentira, una fatua ilusión de unos pueblos que andan vagando hacia ninguna parte. Que el final siempre es el mismo… perderse en el olvido del laberinto.

-Me enseñaron a tener esperanza, que más da si no lo consigo al menos lo habré intentando, quizás en alguna generación lo hagan, entonces mi esfuerzo no habrá sido en vano. Somos seres maravillosos que merecen ser recordados.

-¿Piensas qué no te perderás en el camino, en los peligros, en las tentaciones?, ¿qué mantendrás la cordura?

-¡Sí! por eso he venido. Veo dos puertas una es la entrada la otra tiene que ser de salida y aunque no fuera, así hemos de creerlo para poder encontrar sea alguna otra. ¿Qué nos queda si no?, ¿darlo todo por perdido? como hicieron otros. ¡No!, ¡nosotros no! nunca dejaremos de intentarlo. Me enseñaron a orientarme atando finos hilos invisibles entre estrellas.

-¡Elige la puerta que prefieras muchacha, una es de entrada sea la otra tu salida! Pasaste esta prueba, ahora vendrán otras antes de que encuentres alguna de las respuestas. De nada te servirá lo que aprendiste antes, alguien dijo que todo se olvida nada más cruzarlas.

¿Quién lo dijo? ¿Es qué algún otro…?
Le increpa emocionada

-No lo recuerdo
Sonríe el hombre-bestia

-Algo queda en la memoria de lo aprendido antes, no todo se pierde en lo olvidado por muy nublada que esté la mente.
Marcha la joven entrando por una puerta del laberinto

-Nunca dejes de mirar a Luna, a la madre no olvidas, eso es lo único que recuerdo.
Convirtiéndose el hombre-bestia en gárgola de piedra, perdido en su particular reto en el laberinto.

3488403946140739
G. F. Watts “Minotauro” 1885

picasso
Picasso “Dora y el minotauro” 1936

Música de la Grecia clásica

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