Gata

relato corto de Alejandro Montero
dedicado a Gata

Me dirige con suspiros y quejíos hacia su morada. Aguarda tumbada sobre un lecho de sedas y plumas, escondida en el humo de inciensos que bailan entre abanicos. Sus ojos brillan seductores y distantes en la visión de otros mundos.

Me acerco tranquilo y confiado, me siento a su lado, la acaricio, la rasco.

Se estira, ronronea, enroscándose en mi entrepierna. Todo mi cuerpo se activa, transformándome en un ser nuevo, renacido, pletórico de fuerza y energías.

Huele mis brazos, lame mi cuello
-Hueles y sabes a perro. Del mundo de los perros has de venir.

Me revuelvo, la atrapo; cautivado en esos ojos rasgados que no dan crédito a tal osadía por mi parte.
-Soy humano.

Se escapa, clava sus garras en mi pecho, coge mi corazón en su mano.
-¡Ah! loco corazón humano, tan frágil, tan poderoso.
Lo suelta, lame las heridas, impregnando mi ser de venenos afrodisíacos que enardecen mis sentidos.
Me domina, me somete, me lleva, me arrastra embriagado de su aroma; elevándome hacia dimensiones de placeres inimaginables. En éxtasis rellena mi copa de licores que no se agotan y reponen mis fuerzas, y aún así toma de mí toda mi esencia, dejándome exhausto y sin sentido.
Se levanta tranquila y distante, se baña en una piscina de lágrimas de estrellas.
-Ven, sumérgete en las aguas de la sabiduría y limpia tu cuerpo y tu mente para que repose tu espíritu fatigado.

Entro en la bañera de luz, y veo en la profundidad de sus ojos rasgados. La busco, intento cogerla nuevamente, me esquiva.

-Guarda cuidado, vayas a ahogarte en ellos. Ven he de mostrarte.
Busca el balcón, deslumbran los rayos entre las cortinas.
-No tengas miedo a la luz de mi Sol, míralo de frente y tus ojos verán más allá de lo que nunca vio ser humano antes.

Salgo confiado, los rayos del atardecer besan mi piel impregnada de la frescura del conocimiento de lo nuevo; y abro los ojos sin miedo a un universo desconocido, lleno de vida.

-Mira humano, esta es la ciudad de los míos, viajeros como tú en este universo. Juntos hemos levantado viviendas, escuelas y academias, hospitales, gimnasios, teatros y templos; todas las artes son bienvenidas, surgiesen de donde surgiesen.

Mi mirada se pierde en armonía de paz y belleza en el equilibrio de las formas.

-Hemos levantado como pueblo una civilización que construye maravillas para mostrar al universo.
Mira allí, museos que atesoran nuestra historia y nuestra lucha como especie; y allí… la Biblioteca, fuente de la que emana la Sabiduría en la que te has sumergido. Como ella, tantos otros edificios que hemos levantado.
Pero si por algo hemos sido admirados y aceptados por aquellos que también son peregrinos de este espacio que compartimos, es la construcción de nuestro Faro.

Absorto y perdido ante la visión de tan hermosa ciudad, y de la vida que atesora, apenas puedo alcanzar a ver, estructura de una belleza inenarrable, reflejando los rayos de aquel enorme Sol, para fluir en un apacible río que se derrama entre las estrellas.

-Siguiendo las tranquilas aguas que abre nuestro padre Sol, hemos levantado colonias en otros mundos amigos, estableciendo comercio e intercambio de Sabiduría y conocimiento; Llegando hasta la frontera de lo conocido.
De los regalos y acuerdos que sellamos con ellos, guardamos muestras en aquel Arca para mayor gloria de todos; y del conocimiento que nos mostraron también con ellos compartimos en nuestras Universidades. Son nuestros hermanos: Halcón, Coyote, Iris… y tantos otros.

Gata se revuelve, se echa a mis pies, agarrándome con fuerza la cintura
-Vente conmigo humano, te mostraré lo que nunca ninguno de tu especie vio. Cruzaremos las fronteras de lo conocido en busca de nuevos conocimientos.

-No puedo, he de volver a mi mundo, con los míos. Pero quizás alguna vez vuelva furtivo para surcar ese río, no me será difícil encontrarlo, toda vez que ya lo he oteado.

-Vendrás a visitarme antes…

-¡No! veremos si eres capaz de encontrar el rastro de este perro allá dónde emerja mi nave.

Gata cambia su rostro y su espíritu por un instante de la niña entre pucheros, a la novia despechada, a la sádica capaz de arrancarte el corazón sin pestañear… a la de aventurera intrépida.
-Vale acepto el desafío, pero ten cuidado viajero, como cace a este ratoncito me lo como…

bastet

Avaris1images

Música recomendada:

ATMOS – Persian Chiller (refrigerador persa)

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