IX La Fragata Fantasma

2-08-2014

Relato Corto de Alejandro Montero
Dedicado a Salva

-Ca…, ca…, ca…, ca…
Cacarea en estridente grito el vigía desde lo alto del palo mayor señalando hacia la proa.
-¡…Capitán un barco, no… dos, tres!

Sale el capitán precipitado de su camarote con los primeros rayos del alba corriendo hacia el bauprés
-Por todos los diablos, qué es eso…

-Si me permite capitán…
Apoya el guardiamarina el catalejo sobre su hombro
-Vamos directos a una fragata de cuatro puentes y ciento treinta y seis cañones. Escoltada por dos de setenta y cuatro algo más modernas y rápidas que la nuestra. No tardarán en darse cuenta y rectificarán el rumbo, abriendo a ambos lados con la intención de atraparnos en medio como a una sardina. Si mis cálculos son correctos, aunque cambiásemos la dirección perderíamos el viento de popa y nos cazarían antes del medio día…

-Calla desgraciado y agradece que no te meta una bala en el entrecejo para no hacer ruido, pero en cuanto salgamos de esta… me contarás quién eres y de dónde vienes… sabes demasiado de todo. 

-Como ordene capitán… pero no se mueva. Lo que me temía… la “Victoria”, la comandante del Imperio, seguro al mando de Él…

-¿Quién?

-Imagine que estuviera prometido con una princesa de Oriente y su “futura” despareciera por estos mares… me temo que lo va a conocer muy pronto capitán. Veamos con qué nos sorprende en esta ocasión… porque lo tenemos realmente difícil.

Suenan pitos, campanas y voces de la escuadra imperial, rectificando a babor la escolta y a estribor, cerrando el paso hacia el arrecife y la costa, la nave comandante.

Carcajea el capitán
-Empiezas a gustarme muchacho, igual te perdono la vida si no la pierdes en este lance. Dile a ese mono que ice la bandera pirata y que no se duerma. Prepárate, la jornada se presenta complicada.
Toma el mando del timón el capitán con viento de popa sin cambiar el rumbo, entrando en la celada, dejando que el enemigo se abra a ambos costados, tomando distancia entre ellos.
-¡Ahora! Vamos caballeros todos a sus puestos, y carguen cañones, hasta el último mosquete, nos van a hacer falta. Demos la bienvenida a ese almirante de tres al cuarto.
Cambia el rumbo escorando la nave hasta el límite, tensando todas las velas. Algunos marinos se agarran a los cabos para no caer por la borda. Lanzada va la Fantasma hacia la Victoria.

-Según mis cálculos, no nos dará tiempo a cruzarla capitán

-Pues tendremos que buscar alguna alternativa muchacho, ¿se te ocurre algo?

-Podríamos…

-Calla loro parlanchín y aprende, “más sabe el diablo por viejo que por diablo”
Ríe el pirata mientras lanza en voladas a la Fantasma contra la Victoria que pareciera quisiera abordarla. Aguarda confiado el tiburón a su presa, mostrando su superioridad cual presuntuoso gallo de pelea.

Y en el sepulcral silencio que precede en la antesala del infierno, rompe en llanto las notas de un violín en lo alto del palo mayor de la Fantasma, provocando el desconcierto y la confusión entre los marinos imperiales.

-Allí…
Azuza el almirante a sus cachorros, señalando hacia el vigía.

Tan cerca arremete la Fantasma que crujen ambos barcos en un largo beso.
Descargan mosquetes y pistolas una nube de plomo buscando apagar el lamento de la música. Vuela como gaviota herida el sombrero de tres tiros, dejando al descubierto el más hermoso rostro de una princesa de Oriente.

-¡Ahora caballeros! Escupid hasta la última gota de saliva que os quede.
Grita a sus valientes el capitán envuelto en una lengua de fuego que enviste contra la Victoria arrancando jarcias y hombres que saltan por los aires. Devuelve el saludo el pretendiente ofendido que, en el desconcierto, rotas las lineas, erran la mayoría de los cañonazos.

Corre el guardiamarina entre explosiones y cuerpos mutilados para cazar al vuelo el sombrero de tres tiros, y subir entre cabos y vergas a lo alto del palo mayor.

Huye herida la Fantasma. 

-Te encontré rata de Oriente, nadie escapa al poder del Imperio. No dejaré un solo pirata en estos mares, los mandaré a todos al infierno.
Grita encolerizado el almirante, herido el pretendiente en su orgullo por tal desplante.

Vuela la Fantasma sobre el arrecife al amparo de una densa bruma vespertina que la envuelve.

Devuelve el guardiamarina el sombrero de tres tiros a la vigía de la Fantasma. La princesa de Oriente se agarra a su pecho en un mar de lágrimas y sangre.

capitán al timón

el_encuentro_fue_tremendo

Música recomendada: 

Yan Tiersen- sur le Fil (en el alambre) 

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