Rendición

relato corto de Alejandro Montero
dedidcado a los pueblos ocupados

Resuenan marchas militares entre estruendo de botas. Ya llegan los invasores, columnas de soldados y tanques desfilando bajo el Arco del Triunfo, pisando flores de lágrimas y sangre, sus estandartes les preceden; el Emperador va delante en esta procesión de muerte.

El Imperio ha ocupado un pueblo libre y han tomado posesión de todo, hasta la última vida les pertenece.
Por tres días, el ejército victorioso campa a sus anchas, arrasando con todo lo que de valor encuentran a su paso, nada les detiene. Por las calles húmedas resuenan tiros, gritos y llantos, entre voces, risas y cantos, sutil diferencia entre vencedor y vencido.

Los oficiales y altos cargos celebran su triunfo en un palacio, no faltan licores, lujos y mujeres. Cantan y bailan, disfrutando como si la vida no fuera con ellos, se ven inmortales.

Mis piernas cimbrean de terror y angustia junto a esa gente, los músculos de la cara desencajados. Solo y perdido en una esquina intentando pasar inadvertido, como algunos otros. Invitados de “honor” en su orgía.

Se abren las puertas con un portazo, detienen la música y las risas, entra ella con su vestido rojo.
El Emperador que preside la fiesta arrambla con todo lo que hay en la mesa, dejándola despejada. Su rostro cargado de violencia e ira la busca, como el cazador que reclama su presa.

El sonido de los tacones se detiene a mi lado
-¡Amigo mío! Me alegro volver a verle, aunque sea de esta forma.
Sonríe. Busco en su mirada sus ojos a punto de romper en lágrimas en un rostro orgulloso y decidido.
-Espéreme, tardo poco.

Busca al Emperador, que anda colocando los documentos de la rendición y entrega de un pueblo libre, uno más, uno menos.
Como si valieran de algo los papeles.

-Una silla para la Señora
Grita el Emperador, retumba toda sala.

Se volatilizó todo mi miedo y mi angustia, ella cargó con ellos, como tomó la de toda aquella gente de las calles, para guardarlos en sus ojos cargados de lágrimas y darles ilusión y esperanza con solo su mirada.

-Está bien, no se preocupe
Se extiende sobre la mesa, recoge una pluma y firma, tragándose las lágrimas de todos, en cada hoja.

-¿No va a leerlo?

-No, estoy segura que dada las circunstancias, son las más ventajosas para ambas partes. Espero que con el tiempo podamos entendernos de la mejor de las maneras, en beneficio de todos.

Gritan y cantan marchas militares, brindando entre un clamor de sables. Y sin embargo puedo distinguir el redoble de los tacones que para a mi lado.
-Me concede este baile.

-Claro

En nuestros oídos resuena una triste canción en un bar de aquella noche.
Se lanza a mi cuello, comiendo mi boca a besos, entre miradas de asombro y deseo.

-Vámonos, escapemos, hay otros lugares, otros pueblos libres. Podremos levantar un nuevo mundo para  compartirlo juntos.

-No puedo, se lo debo a la gente que quiero.
Pero hagamos esta noche realidad el último de mis sueños, espero que esté a la altura de las circunstancias “mon ami”… mañana seré de esos perros.

LondonBombedWWII_full

música recomendada: https://www.youtube.com/watch?v=wkGdRwECjN0
Lili Marleen – Marlene Dietrich

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