VII la Fragata Fantasma

Relato Corto de Alejandro Montero
dedicado a la Estrella de los mares

Bajo un sol de justicia, sin un beso de espuma, sin un suspiro de viento, ya lleva veinte días con sus noches clavada la Fragata Fantasma sin mover un palmo en mitad de un océano plano como un plato.

-Señor los hombres andan nerviosos, escasea la comida y el agua comienza a oler, la enfermería está desbordada, los hombres amarillentan y cuchichean que el vigía le ha traído mal fario a este barco, temo por su integridad.
Avisa el guardimarina al capitán encerrado en su camarote, perdido entre sus papeles y cartas de navegación. Sale hecho un energúmeno pegando voces, buscando el puente de mando.

La marinería permanece desmoralizada tirada desperdigada entre las lonas a cubierto del sol.

-¿Es qué no tienen nada que hacer caballeros?, ¿es qué acaso no saben cuáles son sus labores para que tenga que venir a recordárselo el capitán? ¡Oficial de cubierta! mande descolgar algunos hombres por la borda y que limpien el fondo de la nave.
Advierte enfadado el capitán

-¡Señor! La Fantasma está reluciente como una patena, no podrá encontrar una falla, permítame que le diga.
Responde el oficial de cubierta.

Balbucea el capitán rascándose la barba.

-¡Señor allí!
Avisa el vigía señalando hacia la proa. El sol cae cansado hacia poniente, burbujea la mar en espejo de cristal. Algunos cormoranes sobrevuelan la zona.

-Caballeros un banco de peces, cojan las redes y embarquen en los botes, hoy cenaremos pescao fresco.
Azuza el capitán a sus hombres, animándoles a romper la monotonía de tantos días, con actividad tan divertida y emocionante, lanzados en singular carrera. Los oficiales marcan el ritmo de sus remeros para llegar los primeros, algunos ya andan atareados preparando las artes. Todos cantan al unísono, alegres y emocionados.

A la llegada de los botes al hervidero, surgen del agua en círculo un grupo de delfines, saltan haciendo cabriolas en el aire, subiendo a la superficie un banco de peces que relucen como oro al sol de poniente. Hay quienes asombrados señalan sirenas entre los danzarines.
Se tiran empicados los cormoranes desde lo alto, sumándose a la refriega. El océano es generoso en exceso con los seres que le aman y le miman.
Lanzan y recogen a un mismo latido los marinos desde todos las partes. Saltan las capturas reluciendo como lingotes de plata en los botes cargados hasta los topes. Ya regresan de vuelta, emocionados por tan bellos lances y la coordinación perfecta con seres tan hábiles: los cormoranes del aire, los delfines en el agua, los hombres sobre el mar y las sirenas desde las profundidades.
Suben sus capturas con cubos y lonas a bordo, algunas piezas hacen necesario el uso de garfios.

-¡Reparte ron loro parlanchín a mis piratas reconvertidos en pescaores!
Vitorean al capitán todos al unísono. Entrega al guardiamarina la llave de la celda donde se consigna tan deseado brebaje, al resguardo de gargantas secas y manos ágiles.
-La quiero de vuelta

-Descuide capitán cada uno recibirá un cuarto galón de ron como manda los cánones para la ocasión.
Cantan y bailan atiborrados de alcohol y pescado crudo.

Ya pasaron los malos fantasmas que acechaban hacia la locura y aunque siga merodeando la muerte, continuarán viviendo mientras sople un aliento de vida al son de una salve marinera.

Virgen del Carmenbancos de peces- delfines

Música recomendada: http://www.youtube.com/watch?v=pvCXtx357FA
Salve en ELCANO

http://es.wikipedia.org/wiki/Salve_Marinera

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