La niña y el halcón

Relato corto de Alejandro Montero
Dedicado a las brujas del parque

Medita un mago en una piedra sobre el camino. Se detiene un carro de campesinos.
-Toma hija, lleva al maestro este cuenco con legumbres y verduras y esta migaja de pan, seguro no ha comido en tiempo.

Corre la muchacha, se sienta de frente con la mirada gacha, dejando el cuenco y el pan a su lado.
-Agradezco su generosidad y bendigo a su familia.

La niña permanece sentada

-¿Deseas algo más amiga?

-Agradecería me mostrara una enseñanza

-¿Y qué te gustaría saber?

-Me gustaría poder convertirme en ese águila que vuela sobre nosotros.
Señala la niña hacia arriba

Del cielo entre el sol baja empicado un halcón se posa suavemente sobre el hombro del maestro que permanece meditando.
La niña queda deslumbrada. El halcón le habla
-¿Cómo esperas entrar en un águila, si ni siquiera sabes distinguirla? Primero tendrás que conocer todos los tipos de aves que habitan estas tierras, sus cantos y llamadas, su alimentación y gustos, sus migraciones, sus nidos, sus huevos y el llanto de sus pollos. Cuando conozcas su lenguaje, quizás puedas pensar como ellos, ver a través de sus ojos y entrar en sus vuelos.

-¿Solo eso? Espero conseguirlo pronto.
Sonríe la niña confiada

-Cuando hayas volado en un águila, ven y búscame, te bajaré en una picada desde lo más alto.

-Vendré cuando esté preparada
La mucha se despide del maestro, el halcón se lanza silbando al aire.

Él mago recoge la comida, toma un poco.
-¡Está muy rica! Diles a tus padres que en ese camino a la luna nueva hay un buen prado. Que el invierno vendrá duro, con nieves y vientos, pero que habrá agua para la primavera y un verano soleado para que dore el trigo. Y diles que tengan cuidado con la pequeña, recoge las raíces de las flores blancas que crecen en el hielo y dáselo en té cuando lleguen las noches más frías y largas. No pensarías contarles que en todo este tiempo estuviste hablando con un águila.
Sonríe el mago.

-Gracias maestro, les diré tal cual me ha dicho, tenga buen camino y le acompañen buenos vientos.
-Y a usted las aves del bosque, pequeña.

Se aleja el carro de los campesinos entre chasquidos y cantos en busca de un prado.

Termina el mago la comida, rebaña el cuenco, lo deja sobre la piedra, enfila al halcón y vuela por los cielos en busca de nuevos paisajes, en diferentes lugares.

Música recomendada: https://www.youtube.com/watch?v=E8LyfgvRhSM
Celtic Music – Morrígan
Nueva imagen (1)
halcón
en estado salvaje

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