La oficina del Desempleo

Relato corto de Alejandro Montero

Acudí el otro día a la oficina del Desempleo (o al menos así la llaman) de calle las Flores en Arroyo de la Miel, a pedir la ayuda pá tirá y comé, que con un poquito de aquí otro de allá y un empujoncito de la familia de vez en cuando, da pa viví dignamente.
Y allí que me planté a ver qué tal me iba y como siempre me atendieron con amabilidad exquisita, que todos los que trabajan en esa oficina son bellísimas personas, de corazón que lo digo.
De prestaciones que es de una administración a la otra que no sé bien que funciones lleva, nunca lo he llegado a entender y mira que ya… he ido unas pocas veces.

Arte el del compañero que me atendió en la entrevista:
-Veo aquí, que no acabaste la primaria

-Bueno en realidad sí, pero de eso hace ya tiempo, que de seguío también terminé la secundaria y ya puestos los estudios superiores, y hasta acabé derecho (no sé cómo se me ocurriría), y de cursitos ni me acuerdo.
Y algo de teología, filosofía, paleontología, y alguna que otra rama de la sabiduría que, pa sabios los maestros del Seminario de Lugo.
Ah! También estudié sobre otros temas, algo menos… comunes, pero de eso ni le cuento, porque me tomaría por loco

Perplejo me miraba el funcionario, con una sonrisa amplia
-Bueno, pero me tendrás que traer los documentos que lo certifique, para que pueda actualizar los datos

-Puuuuf! Pues yo no sé donde andará to eso, con la de vueltas que llevo dao, a saber. Bueno el certificado de derecho si lo tengo, porque lo colgó mi madre en una pared de su casa, si quiere se lo traigo con marco y tó (risas), pero del resto no creo que encuentre ná y ponerse a pedir papeles a estas alturas aquí y allá, como que no, ¿no?

-Bueno, y ¿por qué no trabajas de abogado?

-Porque ya estuve algunos años, e hice y dije cosas que no debía, que se fueron clavando en mi interior devorándome por dentro, mucho esfuerzo me costó sacarlo. No podría volver a ponerme una toga (con todos mis respetos a los togados), ni sentarme trajeado en un despacho, antes prefiero morirme de hambre que volver a pasar por eso.

-Y entonces ¿qué pongo?
-por mí déjalo así, que no acabé los primarios

El compañero me miraba sin terminar de quedar convencido
-Pero en búsqueda de empleo ¿qué ponemos?

-¿tiene algún trabajo de poeta?

-No, de eso no hay

-Pues es lo que soy, es lo que siento, y no quiero ni puedo hacer otra cosa que escribir poemas, relatos y cuentos. Le prometo que buscaré activamente trabajo en ello, quede tranquilo y muchas gracias por su tiempo.

Así me despedí y pillé camino de vuelta.

Lamentablemente, al igual que yo no encontraré trabajo de poeta, varios millones de personas no encontrarán trabajo de aquello que saben o que les gustaría trabajar, o simplemente trabajar para sustentar a su familia dignamente. Mientras, los responsables de todo este desastre se siguen enriqueciéndo y paseando impunemente por los lugares que deberían velar por el bien común de una sociedad mas igual, más justa y más libre.
Es lo que somos, es lo que construimos y sustentamos porque somos parte de este sistema decadente.

Todo cambia.

No hay música para este drama

x

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s