la Fragata Fantasma VI

Relato corto de Alejandro Montero

Celebran en la Fantasma una fiesta, canta y baila la tripulación, conmemorando y recordando la celada y la caza del carguero.
Brindan con ron y licores, en honor de su capitán, de su valentía y firmeza en el duelo con aquel infeliz.
La luna les bendice con una noche en calma, con brisa que les vuela entre arrullos hacia refugio.

Grita y se comparte el capitán en esos momentos como uno más, solo en la victoria son todos iguales
-¡Eh muchacho! ¿Cómo andas de cartografía y astronomía y de todas esas ciencias que ha de conocer un capitán?

-Me defiendo, pero seguro puedo aprender mucho más de un buen maestro, señor.

-Ven vamos, deja que te muestre algunos de mis secretos por si algún día llegas a capitán, aunque viéndote así lo dudo, mucho tienes que mejorar. Si quieres te enseño, pero a cambio tendrás que hacerme un pequeño favor… cuando terminemos.

-Claro señor lo que usted mande.

-Bien, vamos loro parlanchín, llama al monillo asustón, os invito a entrar en mis reales aposentos.

Sonríe el capitán mientras vacía una jarra entera en su gaznate, para luego eructar tan fuerte como un cañón.
Busca el guardiamarina al niño, que se resiste con todas sus fuerzas a bajar. Golpea la puerta del camarote del Capitán.

-Entren caballeros, la puerta está abierta.
Recibidos por una persona completamente diferente, en sus vestiduras, en sus formas, incluso su rostro totalmente diferente. Un caballero, un señor.

El camarote del capitán, una obra de arte echa de obras de arte, en una estantería repleta de mapas, cartas y documentos atesorados de una vida, ordenados y clasificados, porque cada uno contiene alguna información diferente e importante.
Una cama decorada con cortinas de sedas, algunos trajes, algunas pistolas, viejos recuerdos de victorias mayores; una silla, una mesa con papeles, plumas y tinteros, y un arcón lleno de aparatos extraños.

-el capitán de un barco pirata, siempre está solo, no puede confiar en nadie; además la última decisión siempre tiene que ser la suya, ese es un peso que hay que saber llevar, sino te aplasta. Recuérdelo bien muchacho, será su primera lección.

-Sí, pero…

-No me replique caballero que, dejo de comportarme como un señor.

-¡A la orden mi capitán!

El chico se esconde asustado en una esquina detrás de la cama, observa atento. El capitán le mira de reojo, estudiándolo por fuera y por dentro

-Toma mono asustón
Le lanza el gorro de tres picos, él lleva uno de plumas para la ocasión. El chaval lo caza al vuelo, mete tres dedos en tres agujeros de entrada y otros tantos de salida.
-Quítate ese de paja que te tapa cara y ponte éste, a mí ya no me hace falta; además no quiero tentar a la suerte que con tres ya son bastantes, espero que te proteja lo mismo que a mí, lo compré a una bruja tejedora, allá en la capital del imperio, cuando no era mayor que tú; desde niño ya quería ser un capitán pirata, “tres tiros por lo que me pagas” dijo la bruja.

Vuelve su atención al guardiamarina
-Vamos muchacho, te seguiré contando… un capitán pirata tiene que ser, pulcro, meticuloso y ordenado, tiene que conocer todas las rutas y los puertos, ha de saber leer los caminos que marcan las estrellas, las corrientes y los vientos, todo está aquí, fechado y marcado, y has de saber leerlos y conocerlos y dónde están guardados porque no sabes en qué momento te pueden hacer falta. Todo eso, y mucho más has de conocerlo como la palma de tu mano.
El más preciado tesoro que guarda una captura, no es la plata y el oro, sino sus cartas de navegación, los mapas, las valijas, correos y documentos. De su contenido puedes sacarle mucha información que te puede ser vital para propósitos mayores, aunque algunos no llegues a comprenderlos hasta más adelante, y entonces te acordarás de aquello y… vendrás a buscarlo sin falta.
Deberías gastarte tu parte del botin en comprar cartas y mapas y todo lo que caiga en tu mano, y no gastártelo todo en fiestas.

cruzan sus miradas

-Los piratas no se preocupan de eso, van buscando otras cosas, mejor que no se enteren. Pero ahora que usted sí lo sabe, muchacho, le aconsejo que si encuentra algo me lo traiga de inmediato, lo tomaría como algo muy grave, y sabes lo que pasaría, no me obligues a hacerlo.

-Descuide capitán que al igual que le di las joyas, los vestidos y la daga, porque sé que son importantes, también le daría los documentos… pero ahora que lo dice capitán, vi sacar a alguien algunos papeles del mercante, quizás pueda recuperarlos…

-Claro que sí, seguro que me los traes. Y ahora, tenéis que pagar el precio por la lección, caballero.

-Por supuesto capitán, lo que usted mande.

-Os importaría poneros algunos de los vestidos de las damas y bailar conmigo. Es que… quiero recordar la noche que bailé con ella.

Sale corriendo veloz como el viento el chiquillo del camarote del capitán buscando su guarida en lo alto del palo mayor. El guardiamarina intenta escapar detrás… demasiado tarde.

-¡Eh caballero!
-Pero él…
-Él no debe nada.

Suenan los cantos de los marinos al son de la melodía de un vals del violín.

-Oiga, capitán baila usted muy bien.

-Pero que te crees loro parlanchín, he estudiado con grandes maestros, de muchas y variadas materias. Si sabes buscar bien entre el pasaje, puedes encontrar a personajes de lo más extraño, recuerdo un bailarín que venía de… Viena, estuvo un año a mi servicio y se marcho rico en ese tiempo.
Pero ven bailemos este vals

-pero capitán es que me sobra vestido por todos lados.

-¡Sheeee! Calla y deja que hable la música.

Música Recomendada: https://www.youtube.com/watch?v=r6ySBkwAqdo
VALSE DE L EMPEREUR / VALSE DE VIENNE

12

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s